No habrá TLC y un TIFA es una declaración de buenas intenciones
Las declaraciones formuladas por el presidente Vázquez ayer, a la salida de la reunión de la comisión interministerial asesora en política comercial son elocuentes siempre y cuando se las lea con un mínimo de conocimiento de causa. La invocación del Presidente a un Trade and Investment Framework Agreement (TIFA) como vía alternativa a un tratado de libre comercio formal (TLC), sencillamente está mal planteada. No existe.
Y en tanto no es considerable en los tiempos escasos que tiene el país para ganar posiciones frente a sus competidores, los declarados y los otros, en el acceso preferencial al mayor mercado del mundo. Un framework no es un tratado sino eso que puede traducirse apelando a cualquier diccionario «armazón, marco…» propicio para el inicio de conversaciones comerciales y de inversiones, por ejemplo con Irak, o varios países africanos y del medio oriente, mucho de los cuales ni siquiera participan en la Organización Mundial de Comercio.
Uruguay tiene otra estatura y EEUU no osaría proponerle a este país una involución de tal naturaleza. Dado lo cual, es probable que la apelación a tal alternativa sea la ocurrencia graciosa aportada con suficiente liviandad a su presidente por algún embajador uruguayo confrontado entre su capacidad intelectual y sus disciplinas jerárquicas.
Lo que no parece probable es que Eissenstat, el número uno del USTR para los acuerdos de libre comercio viaje a Uruguay el lunes para reiniciar conversaciones que ya se habían realizado previamente al 9 de agosto pasado, día en el cual el funcionario escuchó al presidente Vázquez comunicándole al país una ambición bien diferente a la que confirmara ayer.
La sorpresa de los norteamericanos ante la inesperada variante debe haber sido comparable tan sólo con la satisfacción expresada por el novel embajador brasileño en nuestro país cuando ayer en declaraciones a Cierre de Jornada en radio Sarandí, indicaba que «le parecía» que las manifestaciones del presidente Vázquez estaban en línea con lo conversado el mes pasado en Rio Grande con el presidente Lula…
Realidades
Ni valdría la pena referirse a las proyecciones prácticas que pudiera tener la alternativa esbozada por la Presidencia en la tarde de ayer. Particularmente la dilución de expectativas en este frente es grave en un país bloqueado a la inversión externa directa por la avaricia de sus grandes socios, al cual ni siquiera se le han ofrecido garantías que pueda tener sus puentes abiertos para recibir el turismo argentino.
Alcanza con no continuar trabajando sobre expectativas que sencillamente no están disponibles en el juego político y cultural de un país como Uruguay en la actualidad. Uno de los últimos TIFA fue el firmado por los EEUU con los países de la Asean integrada por Brunei, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar (Birmania), Singapur, Tailandia y Vietnam, que como conjunto de países acordaron precisamente con lo que se puede acordar en un protocolo de esta naturaleza: buenas intenciones para mejorar los heterogéneos relacionamientos que tienen los diferentes países entre si y con los EEUU.
Esencialmente, estos TIFAs son expresiones de buenos deseos que no tienen ninguna formula contractual que obligue a nadie y menos aún que lo obligue en lo que a Uruguay le es esencial: acceso al mercado. *
J.J
Compartí tu opinión con toda la comunidad