La virtual paralización de la aproximación al TLC y el retiro de ENCE generaron un cambio dramático de escenarios
Ante el desinterés que Uruguay habría manifestado a principios de esta semana de utilizar la negociación «corta» para arribar a un acuerdo comercial, EEUU ya habría modificado la integración de la delegación que, conjuntamente con los negociadores uruguayos deben iniciar la reunión de la Comisión bilateral de promoción del comercio el próximo 2 de octubre en Montevideo. El trascendido de ayer es funcional con una situación que se viene arrastrando desde el lunes en la tarde, cuando los funcionarios uruguayos encargados de enviar al USTR, la comunicación formal de voluntad del gobierno uruguayo, habrían recibido la orden del secretario de la Presidencia de la República de sustituir u omitir la precisión de la modalidad en la cual, el gobierno uruguayo desearía realizar la negociación. Según se le explicara a LA REPUBLICA, sin comunicación formal el USTR no puede a su vez realizar la comunicación formal al senado de los EEUU, lo que habría determinado que la oficina dirigida por Susan Schwab decidiera enviar otro tipo de representantes a una reunión en la cual no podrían alcanzar acuerdos formales.
¿Fuera de carrera?
Hasta la información de lo sucedido el lunes, los equipos uruguayos estaban preparados para avanzar en la reunión, acordando una estrategia de negociación según fuera informado por la Presidencia a las fuerzas políticas en la «Evolución preliminar de un posible acuerdo con los Estados Unidos» en agosto pasado. El plan de negociación requiere la definición de las grandes áreas sobre las cuales se producirá la negociación y, necesariamente, un cronograma tentativo sobre el que se ubique el complejo damero de la negociación grupal. Si Uruguay declina la oportunidad de negociar utilizando el TPA o «vía rápida» intentando llegar a completar en el primer trimestre del año próximo un acuerdo cerrado pasible de ser votado por el Congreso, utilizando la facilidad, naturalmente la negociación ingresa en un escenario temporal indefinido. A partir del fracaso formal en el objetivo de finalizar la negociación multilateral este año, EEUU se ha lanzado a multiplicar los acuerdos bilaterales, los que a su vez, han creado una estructura de red que facilita la apertura bilateral horizontal y regional de países que convienen entre sí TLC formales, utilizando las reglas ya convenidas con los EEUU. Este es el caso chileno por excelencia, y de acuerdo a la teoría de Rosales, es la vía que han comenzado a utilizar los mercados regionales para revitalizar sus alicaídos mecanismos tradicionales de integración. La CAN reintegra a Chile en condición de miembro asociado desde el punto de vista institucional, pero automáticamente lo integra como socio comercial pleno en la medida que Perú y Colombia tienen ahora adecuaciones normativas y disciplinas similares a las chilenas, producto de sus recientes TLC con los norteamericanos. EEUU ha de continuar en ese trayecto de acuerdos bilaterales lo que, de hecho, va desmejorando horariamente la competitividad y accesos preferenciales de Uruguay, no sólo en el mercado norteamericano sino en los países que se conceden entre si preferencias progresivas. La preocupación de los negociadores uruguayos se potenció cuando el jueves se conoció el abandono del proyecto ENCE. Además del comercio, estos TLC están diseñados para facilitar la radicación de IED, inversión externa directa destinada a activar y utilizar las corrientes comerciales que genere la apertura de aduanas. El riesgo de un cambio dramático en los flujos de inversión directa ya programados colocaba el viernes un tono más dramático aún a la posibilidad de que, efectivamente, se diluyera la posibilidad de lograr un TLC en el «corto plazo».
Sin alternativas
Ni la Cancillería, ni la Presidencia de la República, ni los miembros del equipo más relevantes del equipo económico éstos ausentes de Montevideo en la tarde de ayer tenían respuestas sobre escenarios alternativos a una negociación que, hasta el lunes pasado tenía un formato y un cronograma definido. Astori se habría sorprendido frente a la negativa presidencial de enviar la comunicación aludida. El traslado del ministro directamente desde Quebracho a Buenos Aires, donde pasará el fin de semana, habría sido el recurso elegido por Astori para no tener que activar respuestas frente al cambio de opinión presidencial en un escenario ya de por sí muy enrarecido por la decisión de la empresa ENCE. Por si fuera poco, en la tardecita de ayer se fue informando que en la reunión del Consejo del Mercado Común no se habían logrado novedades formales respecto a la estrategia de reconstrucción del bloque que Brasil habría planteado y que, más allá de la aprobación de un Fondo de «compensación» no logró avanzar formalmente en nada de lo previsto. *
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