El ministro Mujica intentará despejar incertidumbres para utilizar mejor el excepcional momento agrario
El clima en el que se desarrolló el juzgamiento de los animales y los remates alcanzó picos de euforia al punto que un viejo cabañero le confiara a La República el viernes pasado «Hasta este año, el Prado nunca había sido un buen lugar para vender toros… ahora esto parece de otro país.» La acumulación del excedente agropecuario es excepcional y se observan valores excepcionales en todos los rubros de productos e insumos. Un reciente estudio oficial informa la evolución de los márgenes productivos acumulados en los últimos ejercicios agrarios. En el finalizado en junio pasado: U$S 156 en la producción sojera, U$S 147 en el arroz, U$S 122 en la lechería y U$S 35 en la ganadería, son excedentes muy elevados y que no exceptúan ninguno de los rubros de producción agropecuaria. La renta acumulada proyectada en el largo plazo más la demanda extraordinaria de la forestación ha encarecido la tierra de tal manera que es difícil mantener las explotaciones extensivas basadas históricamente en un bajo precio de la tierra. La perspectiva de mercado es también inédita y los problemas del sobreendeudamiento han quedado prácticamente reducidos a la las deudas del sector con el Banco de la República.
Los temas generales
En este cuadro, el Ministro procurará explicar la política sectorial articulándola con las políticas generales del gobierno que integra. Los analistas sectoriales aguardan referencias del Ministro a la política exterior y comercial del gobierno, a la reforma de Estado y en lo que refiere a las intersecciones de lo sectorial y lo nacional se aguarda que Mujica se refiera a las implicancias que tendrá para el campo la reforma tributaria tal cual se la conoce al día de hoy.
Lo sectorial específico
Al ministro le resultará difícil afrontar el tema tributario en el umbral de la aprobación de una reforma que tiene demasiados casilleros vacíos para el agro. Los productores que rodearán la tribuna ministerial el domingo son adversos a la reforma y, sobre todo, temen que quede en las manos de la DGI la redacción de la reglamentación de la Ley. La representación agraria en el legislativo y la propia bancada oficialista se ha desgastado en la discusión de las soluciones al sobreendeudamiento y el agro teme que el Estado intente capturar una porción mayor del excedente a través de los impuestos. Si bien hay una cierta confianza en que se mantendrá la opción de tributación de la renta en el marco del Impuesto a la Enajenación de Bienes Agropecuarios, y el IRAE común con el resto de la actividad empresarial, se teme que de alguna manera, la reglamentación final incorpore una línea de ventas anuales bastante inferior a los U$S 90.000, a partir de la cual la tributación base IRAE será obligatoria. En las actuales condiciones, esa línea es baja y determinaría la incorporación a la tributación real con contabilidad suficiente a productores que no están en condiciones ni tienen deseo alguno de llevar contabilidad suficiente. Otros temas como la prohibición tácita de poseer tierras para las sociedades anónimas por acciones al portador, son difíciles en el diálogo del ministro con un sector en el cual la reinversión del excedente en la producción exige la previsibilidad de las políticas, así como instrumentos de desarrollo financiero que se basan en fondos y asociaciones industriales y de capital. Estas figuras complejas del desarrollo capitalista en el campo exigen el mismo acceso que tienen otros sectores, como el comercial e industrial, a figuras jurídicas que requieren innominatividad. Las últimas incursiones del Ministro en los temas del mercado de capitales apertura del capital de las empresas del Estado, por ejemplo, han producido alguna expectativa en está línea aplicada al agro.
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