Apremiado por las fechas, el equipo económico acepta modificaciones relevantes del proyecto original
En realidad la inquietud de inquirir una mayor precisión respecto a la calidad de ese documento surgía de sus propias formas, un punteo de resumen de lo acordado que, en algunos casos pudiera merecer lecturas nuevas cuando dicho punteo debiera integrarse al proyecto de Ley.
Empero, esencialmente la duda provenía de las mismas respuestas elusivas recibidas por los legisladores que habían recibido ese documento el viernes pasado respecto a si, efectivamente, el Ministerio de Economía estaba de acuerdo en ese punteo de temas que ayer publicó íntegramente LA REPUBLICA. Hasta anoche Astori permanecía fuera del país. Además de ello la especulación sobre el verdadero carácter del acuerdo se originó en la introducción de dos puntos que no habían estado presentes en la discusión previa y que, según algunas opiniones, pudieran afectar algunos de los objetivos centrales que auspicia la Reforma: estímulo de la inversión y simplificación del sistema.
Renta e inversión
Una de las novedades que hasta ahora había sido muy informalmente propuesta por la bancada consistía en el aumento de la tributación a la renta de las ganancias distribuidas que ahora se extiende al 32%; concesión que permite al MEF mantener inalterada la rebaja del IRAE del 30% actual al 25%. Si bien el interés del MEF era mantener esos cinco puntos porcentuales de disminución del impuesto a la renta de las empresas en un contexto en el cual, además, el impuesto al patrimonio sigue rigiendo aunque esté dotado de un cronograma de reducción a cero en diecinueve años, el MEF no puede desconocer la señal contradictoria que genera el aumento de la tasa del IRAE a la distribución de utilidades y que a la vez mantiene la reducción para la renta reinvertida de las ganancias. El MEF no ignora que dicha aceptación confronta con el objetivo de aumentar la inversión en formatos y mercados formales. Allí es exactamente donde la ambición de la Reforma apunta a generar inversión cuyas utilidades deben, necesariamente ser reinvertidas y distribuidas en equilibrios que no deberían estar afectados por rigideces tributarias muy fáciles de eludir.
Condicionalidad
La segunda gran duda sobre la aceptación de las variantes negociadas es de otra calidad y refiere al propósito de explicitar que la financiación del Sistema Nacional Integrado de Salud no estará limitada por cualquier restricción fiscal a futuro. Las dudas que técnicos del propio gobierno mantenían anoche respecto a este punto tenían que ver con que, o bien ese «compromiso» será redactado de tal manera que no obligue a nada realmente al MEF o bien, la discusión de la reforma tributaria ha logrado impulsar definitivamente la construcción «inmediata» del SNIS, independientemente de su diseño y cueste lo que cueste.
Otros puntos del documento también merecían precisiones que anoche no aparecían por ningún lado: respecto al agro, por ejemplo, el documento no explicita la solución de la controversia sobre la aplicación del IVA a frutas flores y hortalizas, ni la del Imesi al vino. Pero estas son incertidumbre relativamente menores. *
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