Acuerdo con EEUU avanza: llega enviado de Bush y sesiona en Montevideo el American Council
Eissenstat traerá el mensaje del presidente George Bush de acelerar las negociaciones, para lograr que antes de que finalice octubre, Uruguay y Estados Unidos lleguen a un entendemiento sobre el tratado comercial, y así poder ser refrendado por los poderes legislativos de ambos países, antes de mediados de 2007.
Pero antes de irse, el enviado norteamericano participará, durante toda la mañana del miércoles en el Complejo Punta Cala, de la sesión del Americas Society y Council of Americas, un organismo norteamericano dedicado a promover el comercio.
El tema será «Oportunidades de Uruguay en la economía global». La importancia del evento es tal que sus oradores así lo demuestran. Hablarán el presidenteTabaré Vázquez, el ministro de Economía, Danilo Astori, el embajador de Chile en Estados Unidos, Andrés Bianchi, el ministro de Industria, Jorge Lepra, el vicepresidente de Microsoft Latin America, Eugenio Beaufrand, y el director de Standard & Poor’s, Sebastian Briozzo.
La presencia del diplomático chileno sería para que hablara sobre las ventajas de un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, ya que su país suscribió hace tiempo un tratado en este sentido con el país del norte. A nivel político se señala que no estarían presentes los ministros de Relaciones Exteriores (Reinaldo Gargano), y de Ganadería (José Mujica), por oponerse a la firma de un TLC.
No es de extrañar que entre los auspiciantes a este evento esté la multinacional india Tata Consultancy, la cual ya tiene negocios en Uruguay.
Precisamente se considera que los tratados de libre comercio son en muchos casos plataformas de triangulación.
El caso más representativo es el de material y bienes usados. En el reciente acuerdo con Perú uno de los temas más polémicos fue el de la ropa usada. Es que Estados Unidos siempre quiere poner en sus acuerdos el permiso de importación, libre de aranceles, de ropa usada. Esto es bien visto por China. Esa nación asiática tiene su principal cliente textil en Estados Unidos, pero si esa nación no se saca rápidamente la ropa usada de encima, China ve limitado su comercio. Algo similar sucede con electrodomésticos y aparatos de tecnología, como ser computación. Es por eso que China brega por que Estados Unidos logre la mayor cantidad de acuerdos de libre comercio, y en el menor tiempo posible. A la inversa, inversores como Tata Consultancy, que ya están instalados en Uruguay desarrollando software, consideran que Uruguay puede ser la plataforma para incrementar su salida de productos.
Dentro de la idea del gobierno, se encuentra la de convertir a Uruguay en una plataforma de empresas de la región que deseen ingresar al mercado norteamericano con considerables ventajas, y esto sólo se puede lograr si se firma el tratado de libre comercio. Esta visión no es bien vista por países como Argentina y Brasil, ya que podría existir un éxodo de algunas industrias (en especial tecnológicas) desde esos países hacia Uruguay. Las conversaciones sobre el acuerdo con Estados Unidos se están desarrollando de manera paralela con el tratamiento en el Poder Legislativo de la reforma tributaria, que tiene como uno de sus principales puntos la rebaja de impuestos al sector empresarial.
Esto también significaría un impulso para la apertura de nuevas empresas en el país, según lo entiende el equipo económico de gobierno.
La oposición interna
El ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay, José Mujica, ratificó sobre el fin de la semana pasada su oposición a la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, si éste perjudica las relaciones entre los países miembro del Mercosur.
«Me importa un carajo el TLC y todo lo demás (…), si no resolvemos previamente los problemas que tenemos nosotros. No quiero ningún Tratado de Libre Comercio a costa de mis vecinos, de empeorar la relación con ellos, porque los países no se mudan», expresó Mujica al Canal 4.
La apreciación del secretario de Estado surgió en defensa de las normas que regulan la relación entre los miembros plenos del bloque regional, Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela, que establecen la necesidad de una autorización expresa para suscribir acuerdos con terceros.
«Quisiera mejorar las relaciones comerciales con Estados Unidos y con el que venga, pero hay precios que se puedan pagar y otros que no. El de la propiedad intelectual no se la llevo ni a Dios (…)», advirtió el ministro.
Mujica piensa que «existen condiciones para un acuerdo comercial de carácter sectorial, pero no para un acuerdo como el que le plantearon a Perú». *
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