Uruguay deberá realizar una urgente reforma del Estado o habrá que devaluar, señaló el economista Kenneth Coates durante una exposición sobre problemas de competitividad en la ExpoPrado.
Coates, quien fue director ejecutivo del Banco Mundial, indicó ante un grupo de exportadores y productores rurales que “si pensamos en el tipo de cambio real como el combustible de la economÃa exportadora, tenemos que admitir que, con los actuales niveles de tipo de cambio real, el tanque está muy próximo a vacÃo y va a ser muy difÃcil que el Uruguay encare un nuevo ciclo de crecimiento económico sostenido en base a las exportaciones, si no cambia algo en las variables crÃticas del modelo”.
Agregó que por más que mejore la situación de Brasil o de Argentina, la competitividad del paÃs está en un nivel donde se podrán mantener algunos de los mercados que se han conquistado, pero difÃcilmente podrá lanzarse un ciclo de crecimiento sostenido del orden del 3 o 4% anual en el Producto Bruto, o del orden del 8 o 10% anual en exportaciones.
Para Coates “el meollo” del tema está en la reforma del Estado. “Las reformas fáciles se hicieron todas. Las que quedan son las difÃciles, las que tienen pequeñas mayorÃas parlamentarias y mucha protesta pública. Son impopulares, van a crear fricción, pero, si no se hacen, el gran peligro es que utilicemos la devaluación como un medio para evitar hacerlas. Lo que sà es claro es que, si no se reforma el Estado, no hay forma de evitar la devaluación”, indicó.
“De alguna forma tenemos que lograr que se consigan los consensos polÃticos para comenzar a desmantelar parte de la estructura tan pesada del Estado, para desmonopolizar mercados, enfrentar las empresas del Estado a la competencia para que ya no puedan ejercer su poder monopólico y extraer recursos del sector privado a través de su polÃtica tarifaria, hasta vender empresas o activos del Estado que realmente no tienen por qué estar en manos del sector público”, señaló el economista.
Indicó que si no se realiza esto, la otra opción es la devaluación, pero “serÃa muy peligroso poner en juego la estabilidad con una alteración de la polÃtica cambiaria si no supiéramos exactamente qué es lo que estamos haciendo y a la vez con esto se podrÃa tapar la necesidad de reformar el Estado”.
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