Resurge el escándalo de los sueldos de presidentes de multinacionales
La renuncia del presidente del grupo francés Vinci puso en evidencia el problema que plantean los enormes salarios de los grandes empresarios, que en algunos casos acabaron en escándalos o indujeron en muchos países a adoptar normas de mayor transparencia.
Las astronómicas sumas pagadas al directivo en cuestión, Antoine Zacharias, alimentaban un conflicto con su director general, Xavier Huillard.
Este denunció el salario «muy elevado» de Zacharias, los «millones» de euros en stock-options que había recibido desde hace varios años – 250 millones de euros, según el director general – o su exigencia de percibir una prima de ocho millones tras llevar a cabo una operación.
El Consejo de administración de Vinci zanjó en favor de Huillard, que fue confirmado en el cargo.
En cambio, Zacharias, que pedía la destitución de su director general, tuvo que dimitir, aunque no se irá con las manos vacías: en enero recibió una prima de 12,9 millones de euros (su salario bruto anual era de 4,29 millones), que fue recientemente confirmada. *
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