PIT-CNT señala que el desempleo real en Uruguay es de 16,4%
Estos datos están contenidos en un documento donde se efectúa un análisis de la coyuntura actual. Allí se señala que es necesario, para efectuar un estudio más profundo, estimar el número de desempleados en los pueblos de 900 a 5.000 habitantes, dado que desde 1998 el Instituto de Estadística los dejó de encuestar. En este caso, los expertos de la central obrera manejan dos hipótesis: la primera, que tuvieran la misma cantidad de desocupados que en 1997 y, la segunda, que hubiera aumentado la desocupación en el mismo ritmo que aumentó en el conjunto del interior urbano. Esta segunda teoría es la que se toma como la más apropiada para al realidad actual, lo que daría unos 188.543 desocupados.
Pero al mismo tiempo se señala que bajó la tasa de actividad, es decir gente que dejó de ofrecer su trabajo en el mercado. «Todos los analistas coinciden en que ello se debe a un desaliento por no conseguir trabajo y por ende no son inactivos sino desocupados ocultos o desalentados, como los llama la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Estos suman 40.900 y por ende llegamos a una desocupación de 229.443 personas, que supone una tasa de desempleo real, incluyendo a los desalentados, de 16,42%», señala el estudio. Finalmente si agregamos los subempleados y los precarios de 1999 (ya que éstos sólo se calculan anualmente y por ello no sabemos su evolución en el 2000, aunque se intuye su crecimiento), que son 381.828, se calcula que la población con problemas de empleo llega a 611.271 personas, es decir 43,76% de la Población Económicamente Activa (PEA).
El documento también hace referencia a los trabajadores en el seguro de paro, los cuales pasaron de 22.932 personas en diciembre de 1999 a 25.432 cuando se cerró el primer semestre del año, lo que supone un aumento de 15,7%. Al mismo tiempo se da una caída del salario real, el cual ha bajado casi 1%. Los encargados de elaborar el documento también destacaron que en el período enero a julio el tipo de cambio ha aumentado más que la inflación, lo que ha significado una devaluación real (adelanto cambiario) de 4,16%. Finalmente se indica que el déficit fiscal que había terminado en 1999 en 794 millones de dólares (4% del PBI) aumentó a marzo del 2000 a 933 millones de dólares, es decir 4,7% del PBI. Esto lleva a que sea casi imposible cerrar el año con la pauta de 1,8% de déficit planteada por el gobierno, pauta esta que ya fue corregida por el propio equipo económico, que reconoce que se culminará el año con un guarismo superior.
El PIT-CNT señala a este respecto que «esto es muy grave (la rectificación del déficit anunciado) porque demuestra que a pocos meses de asumir el gobierno el fracaso de los objetivos propuestos es evidente y lejos de reconocer los errores cometidos, se reformula la meta. Es como decir: «Yo no me equivoqué, la que se equivocó fue la realidad».
Medidas de emergencia
La central sindical ha realizado desde tiempo atrás innumerables propuestas y en 1996 presentó un Plan de Emergencia de 35 medidas. Frente a la actual realidad, la central propone 5 medidas para «atacar la recesión y generar empleo».
La primera es la inversión pública, en especial la construcción de vivienda. Sobre el punto se indica que «este sector presenta una serie de características en materia de generación de empleo que lo hacen prioritario desde el punto de vista de una política de estímulo e inversiones. En particular su alto coeficiente trabajo/capital y la rapidez en cuanto al impacto sobre el empleo de la inversión. Al mismo tiempo es un sector con alta utilización en una parte del proceso productivo de mano de obra con menores requerimientos de calificación, lo que lo hace bien importante en momentos de alta desocupación». A este respecto se estima que «cada cuatro mil dólares invertidos se genera un puesto de trabajo, por lo cual se propone una inversión de 200 millones de dólares para generar 50 mil puestos de trabajo. Dicha inversión será financiada con el uso de las Reservas Internacionales (U$S 200 millones en U$S 2.700 millones que hoy tiene el país no afecta en absoluto la estabilidad financiera) y en tanto es inversión que reactiva la producción y el empleo, rápidamente se recuperará la inversión inicial».
Otro punto es el referente a las políticas de reducción de las tasas de interés. A este respecto el documento indica: «Ello se puede lograr por una acción legal reduciendo la tasa de usura o con una política de menores tasas del Banco de la República. Ello generará una reducción de los costos financieros del endeudamiento actual y permitirá acceder a nuevos créditos para reactivar la producción.
De esta manera se generará una situación que permitirá obtener fondos para la reactivación de empresas o al menos para el mantenimiento de su actual nivel de actividad.
No se justifica en un momento de alto desempleo, de caída de ingresos familiares, de caída de ventas y rentabilidad de las empresas productivas, la ganancia tan importante del sector financiero con tasas de interés tan superiores a los niveles de inflación. Con inflación del orden del 5%, las tasas activas de los créditos van de 20 a más del 50%. Sin embargo esta reducción de tasas de interés de la banca pública deberá ser selectiva, priorizando aquellas empresas que creen o mantengan los puestos de trabajo».
Otra propuesta es el impulso «de manera inmediata» de la obligatoriedad de las negociaciones colectivas y una ley de fuero sindical «de manera de democratizar las relaciones laborales y dar garantías en términos de la calidad de las fuentes de trabajo a crear».
Otra medida propuesta es un aumento de salarios para lograr el incremento de la demanda del mercado interno.
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