HACIA LA BUSQUEDA DE UNA NUEVA ESTRATEGIA COMERCIAL

El gobierno se propone firmar el TLC con EEUU en 200 días

LA REPUBLICA ha manejado con cautela informativa dicha estrategia que el gobierno estaba desarrollando en Washington, mediante la cual se procuraba utilizar la presencia en la capital norteamericana a los efectos de aproximarse a la obtención de dos objetivos urgentes: la eliminación del bloqueo comercial y político en sus fronteras inmediatas y la generación de señales contundentes mediante las cuales el país utilizara la excepcional situación internacional indicando con meridiana claridad que es un Estado soberano, y con capacidad plena captar y defender la inversión externa directa.

En esta línea el presidente Vázquez y el presidente Bush anunciarán el jueves próximo la delegación a la Comisión Conjunta de Comercio, la elaboración de una agenda formal de negociación de un Tratado de Libre Comercio. El presidente Bush ya ha instruido al respecto al senador Richard Luger acerca de la urgencia de internalizar el Tratado de Protección de Inversiones.

En suma, lo nuevo consistía en que ante el agravamiento del bloqueo que ya comprendía la explícita simpatía de Brasil con el endurecimiento del gobierno argentino en relación al conflicto de las plantas, en México el gobierno había decidido aumentar la contundencia de su condición negociadora a la interna del bloque y mantener, hacia el exterior, la reafirmación de la soberanía nacional jugando cartas más fuertes. Técnicos del servicio exterior que estaban trabajando en la operación y a cuya opinión accedió LA REPUBLICA confiaban que las simulaciones de política hacia el bloque que se estaban realizando comprendían en todos los casos la permanencia de Uruguay en su actual estado de miembro pleno y fundador. En ese estatuto, habían realizado las consultas necesarias y las opiniones coincidían en que Uruguay podía perfectamente avanzar y cerrar incluso un TLC con cualquier país del mundo sin que fuera necesario pedir una dispensa al resto de los socios.

Cualquier impedimento formal a la extensión de las ventajas de nación más favorecida a un país de fuera del bloque, sin consentimiento, podría ser refutada jurídicamente con mucha facilidad por Uruguay sin que el país debiera denunciar su adhesión al Tratado de Asunción o el de Montevideo de 1995. Esas obligaciones sólo pueden ser exigibles en la medida en que el Mercosur sea, efectivamente, una Unión Aduanera, formato del cual el bloque se ha alejado a pasos agigantados en el último período.

 

Un solo cronograma

En EEUU todo estaba preparado para comunicar la progresión hacia la agenda de discusión formal del TLC a cuyos efectos, incluso, miembros de la delegación oficial le habían informado a LA REPUBLICA que la estrategia cuenta con la disponibilidad que le otorga al presidente Bush el Trade Promotion Authorization (TPA) o «vía rápida» que le posibilita al presidente cerrar acuerdos comerciales sin que el Senado pueda modificarlos. La vigencia de dicha facilidad se extiende hasta el 12 de julio de 2007.

O sea, que anunciada la intención el jueves, se abriría un período hábil en el cual procesar la compleja elaboración de un tratado que comprende temas que desbordan ampliamente lo comercial. El gobierno uruguayo sabe que EEUU tiene un modelo único de TLC y en tanto los servicios ya trabajan sobre temas que deben articularse con las reformas estructurales en proceso de discusión en el país: trato nacional y accesos, reglas y procedimientos de origen, medidas sanitarias y fitosanitarias, defensa comercial, inversiones, servicios financieros, tránsito de personas, políticas de competencia, monopolios legales y empresas del Estado, solución de controversias medioambientales, disposiciones laborales, etc. En ese período, Uruguay permanecería en el bloque como estado pleno observando y probablemente negociando en otras condiciones a las actuales. En esta línea se inscribieron, además, las ponencias de los ministros y el propio presidente que el viernes pasado, reunidos con el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior, explicitaban las conveniencia de invertir en Uruguay.

Allí, Vázquez, Lepra, Astori y Gargano repasaron las ventajas que ofrecía Uruguay como país independiente, seguro, respetuoso de los contratos, abierto al comercio con todo el mundo y, además… tal como lo explicara el canciller, integrado en un mercado común de 250 millones de consumidores » …hay un mercado muy grande siempre que se vaya a nuestro país a generar trabajo; es decir, a invertir para industrializar los productos y las materias primas que hay en el Uruguay, utilizándolas fundamentalmente para abastecer el mercado uruguayo pero sobre todo para lanzarse sobre el mercado de 250 millones de habitantes que hoy tiene el Mercosur…» *

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