En Brasil hablan de sabotaje, aparecen nuevos focos y aquí citarán a Gonzalo González al Parlamento

Melo y Rivera

Los técnicos encargados de investigar la forma en que ingresó el virus de la aftosa al estado de Rio Grande do Sul, en Brasil, trabajan actualmente con tres hipótesis sobre la contaminación: sabotaje, contrabando de animales infectados o la entrada de carne con hueso de otros estados brasileños donde existe el virus. Según las últimas informaciones, ya fueron sacrificados 752 animales, cifra que podrá aumentar sensiblemente cuando culminen las fiscalizaciones en todas las propiedades del municipio de Jóia, epicentro de los focos de enfermedad.

Por otra parte en la tarde de ayer fue constatado en el interior del municipio de Jóia (unos 500 km de la frontera con Uruguay), en Rio Grande do Sul, un nuevo foco de aftosa. La enfermedad fue localizada en dos establecimientos rurales con más de 1.000 cabezas de ganado bovino. Veterinarios del Ministerio de Agricultura confirmaron anoche oficialmente la versión que se divulgó ayer por la tarde. En su informativo central, la red Globo de Televisión destacó que los productores locales afirmaron que si no son indemnizados de inmediato por el gobierno brasileño, no autorizarán el sacrificio de sus animales.

Ante esta situación, el diputado por Cerro Largo Gustavo Guarino (FA-EP) calificó como «preocupante» la situación creada por el surgimiento de focos de aftosa próximos a nuestro país y opinó que «el aparato responsable del mantenimiento del status sanitario que le permitió a Uruguay acceder a importantes mercados cárnicos no sólo debe ser mantenido sino revitalizado». El legislador también informó que el ministro de Ganadería, Gonzalo González, sería citado al Parlamento para explicar la estrategia del país frente a esta situación.

El legislador arachán, que integra la Comisión de Ganadería de la Cámara baja, reclamó políticas de Estado, coordinaciones adecuadas y mayores recursos para que la vigilancia epidemiológica que realiza el país sea de primer nivel, descartando así cualquier riesgo o vulnerabilidad.

«Quienes vivimos en el interior sabemos que las barreras sanitarias enfrentan importantes carencias, ya que los funcionarios no tienen los medios ni las mejores condiciones para ejercer la tarea asignada», señaló Guarino. Agregó que las consecuencias que arrojaría en la actualidad la presencia de la aftosa serían más nefastas que nunca, por lo que juega un rol importante la conciencia de los productores y de la población en general en cuanto al ingreso de productos de origen animal que pueden tener consecuencias». El legislador recordó que los logros alcanzados por Uruguay en la lucha contra la aftosa «se deben fundamentalmente al esfuerzo y costo de los productores. Esta conquista les costó decenas de millones de dólares a los productores, y en particular a los pequeños, por lo que debemos defenderla».

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