"Es impensable un sistema de seguridad social sin solidaridad"
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) dependiente de las Naciones Unidas efectuó un llamado ayer en Montevideo a repensar los mecanismos de solidaridad para proteger a la población frente a los riesgos de la pobreza, la enfermedad y el envejecimiento. El llamado lo formuló su secretario general, el argentino José Luis Machiñea, en el marco del XXXI Período de Sesiones que se realiza hasta el viernes en Montevideo.
Según estimaciones del organismo el número de personas en situación de pobreza en América Latina y el Caribe es de 213 millones de los que 88 millones están situación de indigencia.
Para superar esta situación, el gasto público social aumentó alcanzando al 15,1% del PIB, pero la diferencia entre lo invertido por cada país es «enorme». Cuba (29,2%) y Uruguay (20,9%) son las naciones que más han invertido en lo social mientras que Ecuador y Trinidad Tobago son los que menos lo han hecho.
Pero invertir mucho no es sinónimo de invertir «bien». Machiñea reconoció que se constatan «ineficiencias», «clientelismo» e incluso políticas equivocadas como en los 90 cuando campeó el neoliberalismo y la doctrina argumentaba la retirada total del Estado y elevaba al «mercado» como dios supremo.
«Ningún diseño resuelve el problema de fondo, si los países no crecen y se diversifican, ya que el gasto social solo no arregla el problema», sostuvo el jerarca, y si para muestra vale un botón, Uruguay es un buen ejemplo.
Iniquidades
América Latina lleva cuatro años consecutivos de crecimiento a una tasa promedio del 4,3%, sin embargo resulta insuficiente para corregir las inequidades de la región y para acortar la brecha con los países desarrollados. Si bien Uruguay es uno de los países con menor desigualdad de la región, de todas maneras presenta los mismos síntomas que el resto ya que se manifiesta claramente la desigualdad en la distribución de la riqueza generada, en el acceso al conocimiento, a la tecnología, al capital, al crédito, a la tierra. La Cepal mira con mucha atención y expectativa programas que actualmente se desarrollan en algunos países de «transferencia condicionada» a los sectores más pobres.
Básicamente consiste en facilitar el acceso a ciertos ingresos e incluso algunos trabajos siempre que exista una contraparte de hijos concurriendo a la escuela y a la salud pública. Machiñea reconoció que se están atendiendo problemas de corto plazo «pero de alguna manera rompen el círculo de la pobreza.
Uruguay participa en estos programas con su Plan de Emergencia y los cursos de Capacitación de desempleados.
1 de cada 4
El nivel de protección social de la región es de 1 persona cada 4. La Cepal concluye que, evidentemente, el canal del empleo como la puerta de acceso a la seguridad social, propuesto en la década de los 90, «no ha funcionado bien» ya que el desempleo continúa siendo muy alto y por otro lado, de los que trabajan, el 50% lo hace en condiciones de informalidad. Está claro que las reformas iniciadas en los años noventa (retiro del Estado en algunos casos, sistemas privados de cuentas personales, salud privada, etc.) no resolvieron los problemas de financiamiento y cobertura de los sistemas de protección social.
Es por ello que «pensar que el empleo sea el único mecanismo de acceso a la protección social es algo que difícilmente se va a dar en la región en los próximos años por lo que hay que complementar el viejo sistema de protección social asociado al empleo (y también con el aporte de los empleadores) con otro asociado a un sistema no contributivo ligado a rentas generales y al fortalecimiento de mecanismos de solidaridad».
Machiñea adelantó que «tenemos que crear un sistema de pensiones universales que sean complementarias y lo mismo debemos armar con el sistema de salud con el que tenemos que ir a sistemas más integrados donde no se dé esta dualidad hoy existente con un sistema de salud para ricos y otro para pobres». *
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