El precio del petróleo cae 10 dólares desde los récords por los huracanes
Las cotizaciones del petróleo perdieron cerca de 10 dólares desde sus recientes récords históricos batidos tras el paso destructor de los huracanes Katrina y Rita por el sur de Estados Unidos, y los analistas auguran más bajas debido a la caída de la demanda mundial de crudo.
Los precios del oro negro retrocedieron esta semana a sus niveles más bajos en dos meses, es decir, antes de que Katrina y Rita paralizaran gran parte de la producción y actividades de refino del Golfo de México.
El barril de «light sweet crude» en Nueva York cayó hasta 60,70 dólares en la sesión del jueves, un mínimo desde el 3 de agosto. Había batido un récord histórico el 30 de agosto, a 70,85 dólares, justo después del paso de Katrina.
Después de semejantes caídas, los precios se recuperaron un poco el viernes. En el New York Mercantile Exchange (Nymex), el barril de referencia de calidad «light sweet» para entrega en noviembre cerró en alza de 48 centavos, a 61,84 dólares.
Pero los analistas consideran que se trata de una recuperación temporal.
«Seguramente (los precios) seguirán bajando, aunque no de forma sustancial. Yo diría que hasta unos 55 dólares para el Brent y 60 dólares para el light sweet crude, de aquí a fin de año», augura Simon Wardell, analista del gabinete Global Insight. «Y ello se debe principalmente a que asistimos a un retroceso de la demanda y a que abunda el crudo», explica.
Paradójicamente, el cierre de varias refinerías estadounidenses debido a los huracanes disminuyó el consumo de crudo de estas instalaciones y permitió un aumento de las reservas. Además, la carestía del petróleo -sobre todo de la gasolina en las estaciones de servicio- ha provocado un menor consumo y reducido por tanto la demanda, al menos en Estados Unidos. En su informe semanal publicado el miércoles, el Departamento estadounidense de Energía indicó que se produjo un descenso de la demanda de gasolina del 2,6% en septiembre, y que la de combustible para calefacción también fue un 3,8% menor.
Pero más allá de estas consideraciones que parecen muy poco sólidas en realidad lo que está por detrás es que las grandes economías parecen haberse tomado en serio el problema. El presidente Bush, por ejemplo , consiguió el respaldo político para construir más y modernas refinerías en su país, una realidad que encarecía el precio de los combustibles y, en Asia, también hay indicios en ese sentido. China e Indonesia hablan ahora de reducir sus subvenciones a los precios de los carburantes, que mantienen artificialmente bajos los precios de la gasolina y estimulan por tanto la demanda.
«El mercado ha cambiado recientemente. Ahora se centra en noticias susceptibles de empujar los precios a la baja, y ello pese a que aún hay numerosos factores alcistas», afirma Tilley. *
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