Un millón de toneladas de pasta de celulosa por año
Carlos Faroppa sostuvo que el emprendimiento de Botnia en nuestro país demostrará a los más críticos que «el desarrollo y la sustentabilidad ambiental pueden ir juntos».
A tales efectos relató que la futura fábrica combinará la utilización de dos tipos diferentes de tecnología aplicable a la industria de la celulosa: una de ellas de gran auge en los años 80 y otra desarrollada durante la década posterior.
Tal combinación permitirá, según los voceros de Botnia, que la producción prevista de un millón de toneladas anuales de pulpa de eucalipto –de una blancura de 82%-92%– genere menos de 1% de desecho con relación al volumen total de la materia prima inicial.
En el interior de la planta propiamente dicha funcionará la «isla química» de reciclaje de los desechos (tecnología de los 90), mientras que un sistema de filtros para la minimización del volcado de efluentes hacia las aguas del Río Uruguay será instalado en las tuberías que saldrán hacia el exterior de la fábrica.
Faroppa destacó que una parte considerable de las obras ya goza de la aprobación de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama).
El emprendimiento, que se desarrollará en un terreno cuyas dimensiones rondan las 550 hectáreas (2km por 2,5km), gozará del estatus de zona franca. Esto supondrá para la empresa la virtual exención de obligaciones impositivas, sobre todo en lo que concierne a la fase de exportación de la producción.
Según señalaron los responsables a cargo de Botnia-Uruguay, la planta tendrá una vida útil de 40 años.
La producción será enviada principalmente hacia China y algunos países de la Unión Europea donde Botnia cuenta con clientes fijos, algunos de los cuales son firmas integrantes del propio grupo empresarial finlandés. En menor medida se exportará hacia Estados Unidos.
Las autoridades de la empresa en Uruguay prevén que una vez en marcha el proceso de producción se remitirá, desde Fray Bentos y a través de las aguas del Río Uruguay, una barcaza diaria con 3.000 toneladas de pulpa cada una. Esas cargas serán almacenadas en una planta de acopio especialmente acondicionada en el puerto fluvial de Nueva Palmira.
Esta, en función de su capacidad de almacenamiento, hará las veces de mecanismo regulador del stock de pulpa apto para ser exportado inmediatamente. La empresa detenta el 40% de la propiedad de ese puerto.
Cada tonelada de celulosa procesada demandará la utilización de 30 metros cúbicos de agua.
Mientras Botnia-Uruguay producirá un millón de toneladas de pulpa de celulosa por año, el volumen comercializado a nivel mundial alcanza los 50 millones de toneladas. *
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