SENADOR ALBERTO COURIEL: "ACUERDO SOCIAL ES ESENCIA DE LA DEMOCRACIA"

Consejo de Economía Nacional: beneficios económicos a empresas que crezcan y generen puestos de trabajo

–¿A qué obedece que se hable de Consejo de Economía, cuando se trata de relacionamiento social, y cuál es en síntesis la función del mismo?

 

–En primer término se llama «de Economía», porque así se lo designa en la Constitución de la República. En segundo término, creo que este tema tiene que ver con el concepto de democracia, concebida como respeto y tolerancia a otro, con otros valores, otra cultura, y para eso son indispensables el diálogo, las negociaciones y los acuerdos. El Consejo de Economía Nacional se inscribe en un concepto de democracia donde se le da enorme importancia a los acuerdos sociales. Es una especie de intermedio entre la democracia representativa y la democracia participativa. Acá se busca un camino intermedio de diálogo, entre la sociedad civil y el gobierno. Y dentro de la sociedad civil, la Ley analiza no sólo los intereses económicos, sino que agrega intereses profesionales, sociales y culturales, y en los hechos, representantes de prácticamente todos esos sectores.

 

–Esto, ¿en qué le va al ciudadano?

 

–Pongamos un ejemplo. En 1984 existió la Conapro (Comisión Nacional Programática), donde estaban todas las gremiales empresariales, menos la Asociación de Bancos, estaban los trabajadores, las cooperativas, otras organizaciones sociales y los partidos políticos. Por aquellos días se entendía imprescindible la participación de la sociedad civil, y terminamos firmando un documento, entre todos, y donde me correspondió ser firmante con el contador Danilo Astori, por el Frente Amplio.

 

–Sin embargo, era otro el momento histórico…

 

–En el momento actual, y para un gobierno de izquierda, los acuerdos sociales y políticos son muy importantes. Los acuerdos políticos se hicieron en parte, porque ofrecimos participar en el gabinete ministerial y no aceptaron; porque se firmó un documento en febrero, en materia de educación, economía y relaciones internacionales, no lo hemos podido lograr, tampoco para integrar los entes. Y para mí es imprescindible la existencia de las minorías no solamente para que controlen, sino porque esa es la esencia de la democracia. Ahora caminamos por el sendero de los acuerdos sociales, donde ya avanzamos algo en el Consejo tripartito superior, que fundamentalmente tiene que ver con los Consejos de Salarios. Acá la Ley está planteando la necesidad de este órgano consultivo, para las rendiciones de cuentas, para los presupuestos; pero yo me imagino a la Oficina de Planeamiento y Presupuesto elaborando lineamientos estratégicos: que nos marque cuáles son los rubros, los sectores, con mayor potencialidad, desde el punto de vista de la productividad, de la competitividad, de la generación de empleo. Y esto no lo puede elaborar uno; técnicamente sólo se puede elaborar con técnicos y trabajadores, para ver qué grado de viabilidad, de realismo tiene la chance. Porque así se podrá dar ventajas a los sectores más competitivos, para además, poder empezar a exportar con mayor valor agregado, con mayor inteligencia y calidad.

 

–Ahora bien ¿qué utilidad le atribuye en el corto plazo?

 

–Días atrás, por ejemplo, el Presidente de la República llamó a los exportadores para discutir la competitividad. Esto perfectamente se puede discutir en el Consejo de Economía Nacional, y sería interesante escuchar a los distintos sectores productivos, a los trabajadores, a la Universidad, referirse al tema: puede ser muy enriquecedor, muy fermental, los diálogos y las conversaciones que puedan hacerse en la búsqueda de acuerdos sociales y este podría ser perfectamente la herramienta que ayude a estos avances.

En tanto el rol, el Consejo podría hasta sustituir a movimientos sociales, como los sindicatos, o incluso algún organismo de gobierno, dicen los críticos.

No sustituye a nadie: representa. Representa a los sindicatos, a los movimientos de las patronales. Tal así, que la Ley da la chance de que ellos fijen la forma de elegir esos representantes. Mucho menos sustituir a organismos de gobierno. Lo que es importante y bueno es que se oiga la voz del Consejo. Que la Federación Rural, por ejemplo, oiga a los representantes de las empresas del campo, por ejemplo, pero también a la Asociación Rural, y también a la Universidad. Todo eso para acercarnos al mundo de lo real. Los que lo critican lo hacen porque creen que se puede generar algún organismo corporativo.

 

–Más bien la crítica dice que se puede crear un nuevo organismo de gobierno. Y también que el proyecto de 1930 está obsoleto.

 

–La secretaría técnica del Consejo de Economía Nacional estaría vinculada directamente a la Oficina de Planeamiento y Presupuesto: no veo por qué habría que crear algo especial. En cuanto al proyecto original de los años 30 se aprovechó, porque estaba en la Constitución. Además, en los hechos se adapta a lo actual. Por ejemplo: en 1930 nadie hubiera pensado que iba a haber representantes de los pasivos en los Consejos de Economía, y ahora los hay porque representan un muy importante sector: se adaptó el documento a la nueva situación nacional.

 

–¿Cuándo y en qué áreas vislumbra usted la primera actuación del Consejo?

 

–Depende del tiempo que permanezca en la Cámara de Diputados. Si lleva dos o tres meses, tendremos que pensarlo para el año que viene. Las dos áreas asignadas son el Presupuesto y la Rendición de Cuentas. Aunque mi idea es que sea antes, si se aprueba para el año próximo, comenzará con el presupuesto aprobado. Ahora bien, el gobierno debiera avanzar también en programas de empleo. ¿Qué mejor lugar para plantear estos programas de calidad, con formación de recursos, educación permanente, adaptación al avance tecnológico, formación especial para tantos niños bajo el nivel de pobreza, que este Consejo?

 

–¿Cree que realmente interese esto, a los sectores empresariales?

 

–Sí, en tanto los acuerdos sociales sean el tema central. Porque esos acuerdos sociales deberán tener prioridades sectoriales de rubros: entonces podría haber acuerdos que signifiquen que el Estado ayude a determinados sectores -por la vía crediticia, de exenciones fiscales, por inversión pública, dependiendo del instrumento- pero por otro lado los empresarios tienen que dar muestras de sus resultados en términos de crecimiento, de inversión, de relaciones laborales, de no aumentar precios. Ese camino, es el de su interés.

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