DE CONTARSE CON EL DINERO, EN 2 AÑOS NO HABRIA MAS POZOS

Caminería de Canelones podría demandar más de U$S 100 millones

Según manifestó García, las perspectivas abiertas con el cambio de administración nacional para el sector de la ingeniería vial son muy promisorias. Por ello «estamos muy confiados» en que las nuevas autoridades estatales y departamentales entienden que «algo muy importante que necesita el país para salir adelante son buenos caminos, en especial en Canelones».

Con relación a ese departamento, el empresario manifestó que el municipio «ya tiene su slogan, «para salir del pozo»», cuya significación apuntaría claramente a que una de las prioridades será la del rubro inversiones. «Esperemos que la nueva administración ponga mucho énfasis en todo lo que es la puesta a punto de toda su caminería, que necesita mucha inversión», comentó García Terra a este matutino.

Claro que el ítem referido a la financiación indispensable para concretar cualquier obra de dimensiones semejantes a las que demanda la caminería en el departamento canario, está llamado a ser un verdadero tópico en un país con las dificultades financieras que tiene Uruguay.

En virtud de esa realidad insoslayable, «siempre estamos buscando soluciones para poder salir adelante: es decir combinaciones entre el sector privado y el público».

De acuerdo a las expresiones de García, otra posibilidad para que se acceda a financiamiento pueden ser «inversiones de las AFAP y todas las cosas que se puedan asociar hacia un objetivo común, que es mejorar la infraestructura vial de todo el país».

A la hora de analizar los probables costos que supondría rehacer todo el sistema de carreteras y caminos en Canelones, García señaló que «habría que pensar en algo más de 100 millones de dólares».

Tal nivel de inversión «seguramente» requiera una coparticipación entre las instituciones del Estado y los sectores privados de la economía, explicó. «O bien que directamente los vecinos lo paguen en pequeñas cuotas, y que el Estado lleve adelante la gestión de ese proceso para cobrar directamente un cánon para la caminería», sugirió.

Desde su experiencia de empresario vial y habitante del departamento de Canelones, dijo que «el contribuyente muchas veces tiene miedo que la plata que paga en impuestos termine en sueldos y no en las carreteras».

Ese clima de escepticismo y cautela tan generalizado en todo el país, y especialmente en Canelones, podría llevar a que las obras de vialidad «se puedan cobrar tal como se hizo en la OSE con la quinta línea de bombeo, incluida en la cuota del agua».

García recuerda que se trató de «una obra muy grande» para cuya consecución las autoridades del entre hídrico publicitaron adecuadamente la futura disponibilidad de «mayor presión de agua.

Y pese a los revuelos políticos que originó el tema la obra está terminada y cobrada, sin que se haya registrado ningún problema».

 

El país cuenta con capacidad suficiente

El vicetitular de la constructora CVC estimó que para la ejecución de esas obras el país como tal cuenta con «muchas empresas constructoras», por lo cual el trabajo «se podría hacer perfectamente en 2 años: el problema es que haya fondos disponibles para ser ejecutados».

Sin dudar sobre la capacidad de las firmas constructoras presentes en Uruguay para ejecutar un proyecto de esa envergadura, indicó que «si el Estado consiguiera el dinero, en dos años no habría un sólo pozo en todo el departamento».

García, desde su condición de contribuyente de Canelones, sostuvo que «el vecino quiere gastar plata y que le mejoren la infraestructura. Está dispuesto a pagar impuestos pero quiere que le junten la basura, tener una calle iluminada y sin pozos». *

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