Chile y Brasil no contienen la caída del dólar, que sigue bajando
Subas y bajas en los países de América latina están siendo la tónica de la región, en medio del ingreso de importantes cantidades de capital especulativo, que espera realizar rápidos y rentables negocios.
Sin duda que el lugar preferido parece ser Brasil, país que no puede contener la caída del dólar. Esto se debe a la importante llegada de billetes verdes del exterior que se cambian a reales, ya que la tasa de interés que se paga en el vecino país por la moneda local es por deemás atractiva.
Ayer el real brasileño se apreció 0,57% y terminó la jornada cotizado a 2,280 unidades por dólar, marcando un nuevo récord en el año con el valor más alto desde el 10 de abril de 2002.
El martes el real se había apreciado 1,6%, terminando cotizado a 2,293 por dólar.
Los buenos resultados de la economía brasileña, con un flujo creciente de dólares al país producto de las exportaciones, y la declaración del Tesoro de que no tiene prisa para comprar dólares, continuaron presionando la valorización del real, según operadores locales, a lo cual hay que sumarle la llegada de capitales especulativos.
Por otro lado Argentina se mantiene firme en su postura de no dejar bajar el billete verde.
En la pasada jornada la moneda argentina se mantuvo estable al cotizarse el dólar a 2,88 pesos, según el promedio de bancos y casas de cambio.
El Banco Central interviene a diario en el mercado con fuertes operaciones de compra de divisas, para evitar que una apreciación del peso haga perder fuerza a las exportaciones y reduzca los ingresos fiscales.
Chile también está sufriendo la apreciación de su moneda, principalmente por un fuerte superávit comercial, producto de exportaciones récord.
El peso chileno se apreció ayer en 0,51% frente al dólar, que al cierre de las transacciones se cotizó en 543 pesos, el valor más bajo de la divisa en cinco años, informaron agentes cambiarios.
El dólar se transó en Chile en el día de ayer a 545,80 pesos. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad