Inflación desata polémica por control de salarios y precios en Argentina
Aunque el jefe de gabinete, Alberto Fernández, afirmó que el tema de la inflación «está definitivamente controlado», los incrementos salariales están siendo monitoreados por Hacienda para evaluar su impacto sobre la canasta de precios.
Según una fuente del Ministerio de Economía, están en la mira los sectores lácteo, de panaderos, encargados de edificio y empleados de comercio.
La cartera de Hacienda, encabezada por Roberto Lavagna, anunció el martes pasado que controlará «de manera más estrecha» los convenios de aumentos salariales, para evitar que afecten el índice inflacionario, cuyo incremento de 0,9% en junio pasado hace peligrar el objetivo anual de hasta 10,5%.
La advertencia provocó reacciones encontradas en el seno del gobierno en medio de un año electoral, en un país donde aún está presente en la memoria colectiva el recuerdo de los picos hiperinflacionarios de finales de la década de los 80 y principios de los 90.
«Los salarios no son los responsables. Más allá de que haya habido movimientos en los costos para la industria y el comercio, hay empresarios e industriales que no son muy buenos a la hora de trasladar eficientemente los costos a los precios», aseguró la subsecretaria de Defensa al Consumidor, Patricia Vaca Narvaja.
El jefe de gabinete admitió que se registrará una suba de precios en julio, pero la atribuyó al pago de aguinaldos en junio y a las vacaciones de invierno, y no a los salarios. En tanto, pronosticó que «luego se va a estacionar».
A la polémica también se sumaron los sindicalistas, aún los alineados con el presidente Néstor Kirchner, como la mayoritaria Confederación General del Trabajo (CGT, peronista).
«Creo que Lavagna no se decide a poner en marcha la industria más importante que tiene el país, que es el consumo interno», dijo a radio Mitre el camionero Hugo Moyano, líder de la CGT.
Moyano reclamó que se incentive el mercado interno, al sostener que ese objetivo «se logra mejorando los salarios, alentando los consumos masivos que realizan los trabajadores», mientras recordó que «los salarios tienen una depresión cercana al 30% en la mayoría de los casos».
Reclaman control sobre formadores de precios
De su lado, el titular de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA, de izquierda), el dirigente de los funcionarios estatales Víctor de Gennaro, reclamó al gobierno que controle a «las 200 empresas formadoras de precios» para evitar que se dispare la inflación.
De Gennaro, un ex aliado del gobierno que se distanció al serle negada a la CTA la personería jurídica, opinó que Lavagna «está buscando una causa ficticia para echarle la culpa» de la inflación y, simultáneamente, «está tratando de frenar el avance de la organización de los trabajadores, que está habiendo cada vez más».
Decenas de ramas laborales están discutiendo nuevos convenios colectivos luego de que los salarios permanecieron congelados desde 1991, durante los 11 años de convertibilidad con paridad cambiaria entre el peso y el dólar, y tras la devaluación del 65% en enero de 2002.
«Sólo alguien que vive en un frasco puede decir que, en un país donde el ingreso del conjunto de los ocupados apenas representa el 20% del PBI, los salarios se han desbordado», ironizó el economista y diputado independiente Carlos Lozano.
El índice de precios subió en el primer semestre de 2005 el 6,1%, el mismo índice que en todo 2004, cuando la previsión oficial para todo el año en curso se ubica en 10,5% como máximo.
El avance de los precios al consumidor hizo crecer en 0,4% el costo de la canasta básica de alimentos para una familia tipo, cuyo valor trepó en junio a 353,78 pesos (121 dólares).
En Argentina casi la mitad de la población (37 millones de habitantes) vive en la pobreza y el salario promedio de la economía, equivalente a 200 dólares, no alcanza a cubrir las necesidades mínimas . AFP. *
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