Uruguay negocia nuevas inversiones por 30 millones de dólares
A menudo se escucha en boca de jerarquías de gobierno, políticos y economistas que se debe aumentar el número de las inversiones. La coincidencia es total, lo que nadie explica a los ciudadanos es cuáles son los caminos y qué tiempo lleva conseguir nuevos emprendimientos provenientes del exterior.
«No es un trabajo fácil ni sencillo porque no estamos solos en el mundo, los inversionistas no llegan en paracaídas al Uruguay ni a ningún lugar del mundo, más bien hay que ir a buscarlos, y no existe un lugar donde estén tomando un café a la espera de que algún país les haga una oferta interesante», comenzó señalando Angenscheidt.
Reconoció que ha utilizado muchos contactos personales «que uno ha ido generando a lo largo de muchos años en el comercio internacional. Contando con buenos amigos en el exterior se consigue abrir algunas puertas que a veces parecen imposibles, pero es un trabajo lento, en algunos casos le podría decir que de años».
Pero no alcanza con eso, también hay que ir demostrando que el Uruguay es el mejor país para instalarse a pesar de que «tenemos un gran problema que es el escaso mercado interno, pero, resaltamos que los acuerdos comerciales que tiene Uruguay ya sea con Mercosur, con Aladi, el tratado de Libre Comercio con México, el Sistema General de Preferencias que tenemos con EEUU, con Canadá, Japón y la Unión Europea, son goles a favor que tenemos», agrega el ejecutivo.
Tanto es así que hay muchas empresas que se instalan no pensando en el mercado interno sino en el externo y «ahí comienzan a jugar una cantidad de tantos a favor en lo que refiere a qué es lo que sucede en el territorio uruguayo».
Angenscheidt no da nombres pero alude a empresas que iban a invertir en otro país pero optaron por el nuestro atendiendo al clima interno.
Una buena ley de inversiones
Respecto a la actual ley de inversiones afirmó: «Yo diría que la ley que tenemos hoy es la que ha permitido que se instalen todas las empresas que ya lo han hecho como Botnia, Ence, y con la que estamos negociando la llegada en un futuro no muy lejano de una empresa portuguesa, una española, capitales malayos, varias canadienses y algunas de EEUU. Se trata de una 35 empresas con inversiones no menores a los 30 millones de dólares que básicamente se orientan al sector industrial aunque también del sector servicios. Ninguno reclama sobre las normas de juego establecidas en la ley, están claras y no las toman como impedimentos, sin embargo sí se quejan de problemas a nivel burocrático que deben enfrentar a menudo. Entiendo que si hay que retocar algo de la ley de inversiones puede ser a nivel tecnológico porque ha quedado obsoleto con el avance del conocimiento, pero ningún inversor pide ni ha solicitado cambiar normas de la ley vigente».
Las negociaciones no tienen plazo, la demora en concretar varía mucho y la crisis de 2002 jugó como un factor negativo aunque hubo varios inversionistas que optaron por esperar a que pasara el temporal y luego se instalaron. No deja de llamar la atención tal actitud que Angenscheidt explicó, entre otros motivos porque «el tamaño del país ofrece una ventaja inigualable como lo es el que cualquier empresario puede acceder a hablar con los ministros e incluso con el Sr. Presidente y eso en otros países es muy difícil. Otra ventaja del país que mucho valoran los inversionistas es su seguridad. Es que acostumbran estar en un hotel en el Centro y vienen a nuestra oficina caminado. Eso solo, tiene un impacto muy grande, no es común en el mundo funcionar con ese margen de seguridad».
Uruguay XXI también se contacta con inversores privados, aquellos que están pensando en venir a instalarse en forma definitiva para su retiro, precisamente por motivos de seguridad, por el trato de los uruguayos, por las bellezas del país, en fin, un sinnúmero de razones que complenta un menú atractivo.
El jerarca alabó la página web con que cuenta el Instituto ya que ha significado un importante puente hacia y desde los inversores y confesó al finalizar la entrevista que no descarta que en algún momento, no ahora, se instale una planta automotriz en nuestro país. «Eso sería muy importante para el país y en un futuro, algo posible que dependerá de cómo evolucione la normativa regional». Atendiendo al hecho de que muchas de las empresas con las que se está negociando aspiran a instalarse en el Interior del país, aventó falsos prejuicios «centralistas» sobre el Interior.
«No es más fácil ni más difícil, más complicado ni menos, nuestra función es encontrarle al inversionista el lugar adecuado de acuerdo a sus necesidades, es más, en estos momentos un grupo importante está estudiando la formación de un parque industrial en el Interior, expresamente no lo quiso hacer en los alrededores de Montevideo.
Hay que atender los requerimientos en materia de infraestructura, de servicios básicos, de población calificada, y ya está», concluyó. *
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