Programa de préstamos con Banco Mundial está sujeto a desempeño económico y gestión política
l programa global del organismo para el quinquenio institucional iniciado el 1º de marzo prevé un monto de asistencia del orden de 800 millones de dólares («caso de base»), que «se irá ajustando conforme a la fortaleza del programa del gobierno y su capacidad de implementarlo».
En el «Resumen Ejecutivo» de la EAP se señala en ese sentido que: «Si el marco macroeconómico, la implementación de las reformas o la mejora en la sustentabilidad de la deuda cayeran por debajo de las expectativas, el Banco pasaría a una hipótesis menor, reduciendo los compromisos totales de préstamos en al menos U$S 300 millones con respecto al nivel del caso de base».
El documento prosigue advirtiendo que: «Una implementación insatisfactoria de la cartera también sería causal para reducir los nuevos préstamos de inversión».
De igual modo pero en sentido opuesto operaría un desempeño superior que habilite el reingreso de Uruguay a la categoría de «grado inversor»: «Si la implementación de los programas de inversión y reforma supera las expectativas, permitiéndole a Uruguay recuperar en gran parte su calificación de grado de inversión, esto abriría la perspectiva de una implementación acelerada del programa de préstamos y la posibilidad de discutir un mayor nivel de apoyo por parte del Banco».
El texto señala que «la colaboración efectiva» con los otros organismos internacionales de crédito (BID y FMI) «será decisiva para la implementación de la EAP», y destaca que la institución ha «identificado actividades para ayudar al gobierno a fortalecer las relaciones con la sociedad civil».
También se plantean aspectos vinculados a los riesgos que afronta el país en materia económico-financiera, especialmente con relación a «la sustentabilidad de la deuda», donde se expresa que: «La incertidumbre acerca de la capacidad de la nueva administración de cumplir con su programa de reformas constituye un riesgo político y social». También se subrayan otros riesgos tales como «la dependencia energética y la posibilidad de nuevos shocks regionales».
Transición y acuerdo interpartidario
En la reseña de la introducción al documento el Banco Mundial analiza que Uruguay atraviesa actualmente dos transiciones diferentes, una económica «para salir de la crisis de 2002″ y otra de carácter político, expresada en «la victoria de la coalición del FA-EP-NM en las elecciones de octubre de 2004″.
Sobre el aspecto económico indica que «la economía uruguaya se ha venido recobrando desde mediados de 2003 y continúa gozando de una fuerte recuperación». Se evalúa que el suceso con que el país emergió de la crisis financiera «se debe en gran parte a su pronta y resuelta respuesta a los sucesos a medida que se desarrollaban».
Destaca que la delicada circunstancia «no provocó una crisis política ni interrumpió los procesos normales de gobierno». Se establece que «el país está en una buena posición para atender el servicio de su deuda soberana y embarcarse en un camino de crecimiento sostenido».
Con respecto a la transición política el texto dice que «transcurrió sin problemas», valorando que «el Frente Amplio llegó a un acuerdo con los dos partidos tradicionales, al igual que con los independientes, sobre un marco general para la conducción de la política económica, la política exterior y las políticas educativas».
Acerca de este punto en particular sostiene que: «El acuerdo interpartidario resultante, alcanzado el 16 de febrero de 2005, compromete específicamente a todos los partidos a cumplir con el resultado de la renegociación de la deuda de 2003″.
El documento expresa que «la caída del PBI desde su pico previo a la crisis fue más pronunciada en el caso de Uruguay que en otros países, incluida la vecina Argentina. Resulta claro que sus esfuerzos de ajuste fueron los que le permitieron a Uruguay recuperar con relativa rapidez tanto terreno perdido». *
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