Rematarán padrones rurales hipotecados al BROU y cedidos por éste a privados
Así lo indicó a LA REPUBLICA la escribana Cristina Feller, propietaria de los padrones.
El contrato de alquiler de ambos padrones incluía otros padrones propiedad de un particular; en 1998 la SRL Eugui y Eugui, E&E, concretó un subarrendamiento de la totalidad de padrones a favor de otro particular, Daniel Pasanante, propietario del Frigorífico Pando.
Este adelantó a la sociedad E&E Ltda. el efectivo correspondiente a cuatro años por todos los padrones subarrendados.
El arrendamiento del total de padrones había vencido en la segunda mitad de 2002, pero en esa fecha el arrendatario no abandonó su presencia en los mismos y la sociedad le inició un juicio de desalojo.
El desalojo quedó firme en 2003 y allí comenzó el proceso hacia el lanzamiento, fijado para el 9 de diciembre de 2003.
En esa fecha, explicó Feller, el abogado del arrendatario, «Gonzalo Imas, que también es abogado del Banco República», solicitó una prórroga del lanzamiento hasta febrero de 2004.
Pero la defensa del arrendatario también presentó «una medida de no innovar, que significó otro año» con éste instalado en los padrones.
Fue en diciembre de 2004 que abandonó uno de los padrones, y en abril del año en curso dejó el restante.
Con anterioridad, el arrendatario había sido desalojado de los padrones subarrendados en el mismo contrato pero que pertenecían a un particular, y no a Eugui y Eugui Ltda.
Las tierras de todos los padrones fueron utilizadas durante el lapso en que el arrendatario se mantuvo allí para explotación agrícola-ganadera, señaló Feller. «Como tiene el frigorífico a él le servía», aseveró.
Incumplimiento fatal
Durante el período del subarrendamiento de los padrones, los titulares de la sociedad comercial tuvieron dificultades para cumplir con las obligaciones correspondientes a algunos de los padrones que no eran de su propiedad y por cuyo arrendamiento debían abonar un monto mensual al propietario.
A partir de ese incumplimiento, el abogado arriba mencionado «me ataca como patrocinante del BROU porque, lógicamente, yo incumplí con el Banco» (Feller se había visto obligada a hipotecar sus padrones en 1993 en el BROU), reconoció Feller. «Empezó a hacerme juicio por los años 1988, 1999 y por otro lado me atacó como abogado de Pasanante», afirmó la escribana.
Y esto ocurrió así porque «Pasanante, como subarrendatario de todos los padrones, tuvo que pagar por esos otros padrones que no eran los míos y eso era obligación mía. Pero tuve muchos problemas económicos, no lo pude pagar y los pagó él por mí».
De este modo «me inició la acción de incumplimiento y cobro de multa», ya que al cabo de un año de haber sido firmado el contrato de subarrendamiento, la sociedad dejó de cumplir sus obligaciones por los padrones que subarrendó a Pasanante pero que no eran propiedad de Feller ni de la sociedad.
Según Feller, a lo largo de los años transcurridos desde que dejó de cumplir presentó «varias propuestas de pago (al BROU) de acuerdo a mis posibilidades», de las cuales «ninguna fue respondida».
En marzo de 2004 la escribana Feller se presentó en el BROU buscando una respuesta a «la última de las opciones que había presentado». En ese momento los funcionarios del banco «me dicen que todo estaba resuelto desde el 30 o 31 de diciembre (de 2003)».
La explicación recibida por la titular de E&E. Ltda incluyó una aclaración del banco en el sentido que «ese tema ya había sido tratado y que se había aceptado la propuesta de una sociedad llamada Paltimar SA».
Una densa trama
Feller preguntó en el BROU acerca de la identidad del representante de esa SA, a lo que «me dijeron que era el señor Daniel Pasanante», cuya propuesta fue «por un monto aproximado de doscientos y pico de mil dólares». La suma de la propuesta ascendía a U$S 260.000.
Con desconocimiento de Feller, el 9 de marzo de 2004 «se hace una escritura de cesión de crédito hipotecario, del Banco República a un señor que se llama Juan Antonio Rego Castro».
La escritura la realiza «el escribano de Pasanante, Rafael Rivero».
La cesión se hizo por U$S 163.462, y «averiguando en el juzgado los expedientes se cambian: Rego contra las dos sociedades, Ejecución de Hipoteca».
De acuerdo a las palabras de Feller, «Rego presentó un nuevo abogado que se llama Ciro Pereira, pero buscando me entero que es cuñado del señor Pasanante (hermano de la esposa) y que el señor Rego también es cuñado del señor Pasanante (casado con la hermana de éste)».
Conocido todo esto, Feller presentó «una acción de nulidad de la cesión de crédito por simulación» y solicitó «la suspensión de la ejecución» ante el Juzgado Letrado de primera instancia de Dolores.
La acción es «contra Banco de la República, sucursal Dolores; contra J.A. Rego Castro; contra D. Pasanante, por sí y en representación de Paltimar SA y contra el escribano R. Rivero».
Pero una vez presentada la acción de nulidad, «me contestan que pese a haber méritos suficientes para darle curso, no se me acepta por falta de pago del impuesto a las ejecuciones, que dados los montos de que se trata me es imposible pagar». La respuesta de Feller fue la interposición de un recurso de inconstitucionalidad, «que también se me rechaza».
A Feller la alarmaron los vínculos familiares entre los principales involucrados en el proceso, dado que además «el escribano Rivero es hijo del escribano del BROU de Dolores».
Enfatizó que la titular del Juzgado Letrado de Dolores, «que se llama Marianela Motta, aceptó la medida de no innovar cuando el lanzamiento de Pasanante en diciembre de 2003 para que yo no pudiera hacerme del campo, y ahora no acepta una medida de no innovar a mi favor para que se suspenda el remate».
El último episodio ocurrió el jueves pasado, cuando «me entero que ponen como fecha de remate el próximo martes». *
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