Petrobras podría convertirse en el principal operador de gas de la región
Se trata de un diferencial que abre el camino a una sociedad con Ancap que suponga multiplicar los volúmenes de gas que recibe el país y potenciar el conjunto de inversiones en hidrocarburos.
Y es que la petrolera de Brasil posee el 55% del paquete accionario de la operadora local Conecta, empresa mixta fundada en 1999 en virtud de un contrato entre Ancap y el grupo español Unión Fenosa.
Las obligaciones asumidas en ese acuerdo no fueron cumplidas en tiempo y forma por las firmas subsidiarias de Fenosa que integraron la sociedad junto con Ancap, y todo el proceso de negociaciones derivó finalmente en la adquisición por Petrobras del capital accionario que respondía a los intereses del grupo español.
Actualmente existe un marcado interés de Petrobras en adquirir el control de Gaseba, empresa que cuenta con el manejo de la red de distribución de gas en Montevideo, informaron a LA REPUBLICA fuentes de la empresa que prefirieron preservar el anonimato.
En este sentido también se expresó esta semana el embajador de Brasil en nuestro país, Eduardo dos Santos, quien realizó un anuncio sobre el objetivo de la petrolera brasileña.
De concretarse tal operación, Petrobras cerraría el círculo de control sobre la distribución de gas en Uruguay, dado que Conecta abastece al interior de la República. Las tratativas con Gaseba se desarrollan al más alto nivel empresarial, según especificaron las fuentes mencionadas.
La trama regional
La empresa brasileña no es el único candidato posible para una asociación. La República Argentina, pese a las restricciones a la exportación por causa de su propio déficit energético, tendría la disposición de volver a garantizar a Uruguay flujos de gas a niveles similares al período anterior a abril de 2004, cuando redujo los mismos considerablemente, se aseguró a LA REPUBLICA desde ámbitos oficiales.
Cercanías geográficas, históricas, una antigua relación de intercambio energético en situaciones críticas para ambos países y, hoy día, una considerable afinidad cultural y política entre sus gobiernos, configuran un probable escenario de acuerdos entre Argentina y Uruguay.
En este punto es menester la consideración de la situación política en Bolivia, de cuya evolución depende el futuro inmediato de su política energética. Es allí donde Argentina obtuvo durante décadas los márgenes de gas que demanda su propio mercado interno y de donde provendría parte de los excedentes que podría vendernos.
La salida a la reciente crisis institucional de Bolivia, aunque transitoria, favorece el interés de países que, como Argentina y Uruguay aspiran a que en La Paz se decida el aumento de las cuotas de exportación hacia la región.
Tras el gas boliviano
Pero Bolivia no sólo suministra gas a Argentina sino que también Brasil consume y comercializa el gas boliviano, aunque mediante otros mecanismos. Nuestro vecino gigante cuenta con importantes inversiones en hidrocarburos en el país andino.
Un gasoducto que une Bolivia con San Pablo traslada el gas a toda la zona sur de Brasil, ya que tiene una conexión en la zona de Porto Alegre. Además, Petrobras detenta una significativa porción de la privatizada Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Bolivia (YPFB) y posee el control de las dos refinerías existentes en ese país.
Se especula con la posibilidad que Brasil construya un gasoducto desde su frontera con Bolivia en dirección sur y que podría conectarse con otro existente que atraviesa la zona de Uruguayana, como solución para traer más gas hacia Uruguay.
En este contexto, un dato de interés es que una parte del gas importado por Ancap desde Argentina es comprado por el ente uruguayo a la filial argentina de Petrobras.
El gigante energético brasileño opera los pozos, yacimientos e infraestructura de procesamiento de hidrocarburos adquiridos a Pérez Companc con posterioridad a la devaluación que siguió al colapso de la economía argentina. *
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