Análisis nacional: URUGUAY VUELVE AL ESCENARIO DE ALTO RIESGO Y EL GOBIERNO RINDE SUS PRIMEROS CHEQUEOS DE FUERZA

Una semana de especulaciones en todos los frentes

El jueves próximo se celebrará la primera reunión de la Comisión de Política Monetaria del BCU en cuya cabecera ha de sentarse Walter Cancela. Entre el lunes y el jueves, el equipo económico deberá adelantar algunas decisiones de programación y política que, en línea, irá elaborando con el resto del Ejecutivo y en consulta con el FMI. Importa recordar que ese jueves, en el cual se reúne el equipo responsable de la política monetaria del BCU más los directores ya designados, es el último día de vigencia del programa acordado con el FMI en 2002  pieza esencial del diseño de salida de la crisis bancaria y de deuda. El viernes, en tanto, al igual que Brasil y Argentina, Uruguay carecerá de acuerdos formales con el Fondo. Y esto es un problema o, quizás, una gran oportunidad.

Si estas cosas y los eventos de esta semana, se hubieran producido hace un mes la discusión sería otra. La transición ha sido muy extensa. Ahora Uruguay tiene problemas que exigirán del gobierno algunas decisiones difíciles y, sobre todo, un discurso claro y disciplinador. Hacia fuera y hacia adentro.

 

El riesgo de los últimos días

En tres días se ha producido un cambio intenso en las tasas de interés en todo el mundo y para todos los plazos. Esto que era una tendencia y un indicador de riesgos a futuro que algunos leyeron con la atención del especulador y otros obviaron olímpicamente, se nos ha caído arriba de una situación especialmente delicada para este país. El aumento de las tasas de interés se multiplicó la semana pasada a partir de la lectura atenta que hizo el mercado de las entrelineas del dictamen de la reunión de la Reserva Federal norteamericana del lunes pasado. La FED, al tiempo de anunciar su séptimo aumento consecutivo de su tasa de descuento  piso de los costos del dinero en el mundo-, advirtió que la estabilidad de la economía norteamericana está amenazada por las excesivas presiones a las que están sometidos los precios internos. Ese mensaje fue leído rápidamente en todo el mundo. Pero los mercados no reaccionaron de la misma manera en todos lados. En muy pocos días, aquel riesgo mayor: el incremento más acelerado de las tasas internacionales se nos vino arriba a los países que padecemos de mayor vulnerabilidad. El riesgo aumentó en todos lados durante la corta semana.

Pero los aumentos del riesgo han sido incorporados de manera tan diferencial que los flujos de capital hacia el norte han sido, probablemente, los más intensos y concentrados de la última década. En tres días las cotizaciones de los bonos norteamericanos de mediano plazo bajaron aproximadamente un 2%.

En el mismo lapso, los precios de los papeles brasileños y uruguayos de similar maduración cayeron un 9% y un 7% respectivamente. La perspectiva de diferenciales de tasas a futuro impactó en los mercados cambiarios; Europa y Japón no se pueden dar el lujo de seguir a la FED y los fondos dejaron el dólar, el yen y unas cuantas monedas fuertes para comprar dólares y especular con los nuevos diferenciales del precio del dinero. En la mañana de hoy un euro vale un dólar veintinueve, En cuatro días la moneda norteamericana se apreció un 3%… A todo esto, Uruguay se defendió con la escasa actividad de su mercado interno, en el cual sólo operaron bancos y algún inversor institucional. Empero, aún en ese nivel basal del mercado aparecen algunos indicadores que, al comenzar la actividad normal del día de hoy, serán leídos con atención por todos los operadores. Se prestará atención a la caída de la cotización de los bonos globales y al derrame de esa caída sobre el resto de los títulos de deuda  el riesgo país medido por cualquiera de sus dos indicadores disponibles- oscila en los 425 puntos básicos; veintisiete puntos agregados a los sesenta y cuatro que ya había aumentado la semana previa. Pero, en lo que realmente reparará el mercado en estos días será en al aumento que han tenido las tasas de retorno de las letras en moneda nacional y unidades indexadas de corto y mediano plazo. Las instituciones financieras le están pidiendo al BCU tasas de interés que poco tienen que ver con las que regulaban hasta hace dos semanas las transacciones diarias de regulación monetaria. En menos de un mes las tasas de letras de regulación monetaria de treinta y noventa días han pasado del 4% y el 5% al 5% y el 7% respectivamente. En el mercado secundario de estos instrumentos la situación es aún más dramática. Nadie quiere esos papeles a precios relativamente normales.

Aún con todas sus secuelas  aumento del precio de los combustibles en un marco de crisis energética regional entre otras cosas- los elevados precios del petróleo tienen una gravitación sumamente menor al del aumento de las tasas. A no ser que Uruguay haya logrado una diferenciación muy especial con el resto de los mercados emergentes a partir de su modelo de canje de duda, en estos momentos, al igual que lo que les sucede al resto de los países emergentes, el país tiene vedado el crédito internacional privado. La transición y algo más retrasaron las emisiones programadas para financiar los déficit del año y ahora ya es un poco tarde. Este panorama tiene una inferencia directa en el mercado doméstico del crédito. Y lo tiene en un momento muy particular, en el cual la disponibilidad del financiamiento propio y de proveedores ha llegado a sus máximos admisibles para las empresas públicas y privadas. De aquí también surgirán presiones de flexibilización de la regulación bancaria que el BCU deberá enfrentar desde su propio dominio de responsabilidades y con voces propias.

 

¿Qué sucederá?

Restó muy poco para culminar la transición económica con un ajuste perfecto. Pero ese poco que faltó supone que ahora, en su nuevo entorno, Uruguay va a navegar en un mar de especulaciones diversas.

En lo estrictamente económico, en los próximos días Uruguay internalizará aún más la agresividad del entorno financiero y la especulación interna. Los títulos de deuda externa continuaran sus ajustes de precios y en lo que refiere a los de la deuda de corto y mediano plazo, nominada en moneda nacional y UI es dónde se apreciará realmente si el gobierno y el mercado logran la sintonía necesaria o si, en cambio, el idilio de la transición fue tan sólo un rapto primaveral carente de contenidos.

Antes del jueves el Ministro Astori deberá explicar con claridad cuál es el juego y el tipo de acuerdo que este gobierno está dispuesto a suscribir con el FMI. Un acuerdo mediocre y demasiado discutido, en las condiciones en las que estamos, pudiera complicarnos la vida un poco más aún. Y para saber si ese acuerdo es mediocre o ambicioso no deberemos esperar las reuniones en Washington.

El otro test será rendido el jueves. Esta vez el foco apuntara al BCU. Y allí, también, Cancela, Failache y su equipo deberán asegurarnos que los nuevos impulsos inflacionarios que ya estaban asomando y ahora se incrementarán, pueden ser contenidos con los instrumentos disponibles por la institución. Pudiera haber respecto a este tema de la inflación otras ideas y ellas pudieran prosperar en la nerviosa discusión que adviene.

Si el BCU logra mantener y fundamentar, también agresivamente, la independencia de sus decisiones en materia monetaria y bancaria y el resto del gobierno multiplica los fundamentos de esas decisiones, quizás, tendremos la oportunidad de hacer los cambios sobre bases de estabilidad. En caso contrario habrá que postergar los cambios y volver al viejo juego de la confrontación corporativa. *

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