Industriales advierten sobre consecuencias de asimetrías en negociaciones con UE y Mercosur
a firma de un acuerdo comercial, un tratado de libre comercio, TLC, es algo muy complejo donde nada puede quedar a la libre interpretación de las partes. Si ese TLC se negocia entre dos bloques comerciales (Mercosur-UE) la complejidad se multiplica geométricamente.
Siempre habrá ganadores y perdedores, y en esencia la función del gobernante será velar por la conveniencia del país, cuidando el corto pero también el mediano y el largo plazo.
En la Cámara de Industrias no tienen ninguna duda que las negociaciones con la UE son muy convenientes para el agro y el sector agroindustrial pero, al realizar un balance para el propio sector, las conclusiones son otras.
Nuestro país exportó a la UE de los 15 países por 528 millones de dólares ( a noviembre de 2004 según cifras del BCU) y al Mercosur por 699 millones de dólares. Lo importante a tener en cuenta es que el peso de las exportaciones de productos industriales varía considerablemente. En efecto a Europa apenas llegan al 20% del total, mientras que al Mercosur significan el 60% del total.
El licenciado Ignacio Bartesaghi, que llevó adelante la investigación que dio pie a un informe presentado por la comisión de Comercio Exterior de la CIU que preside Rafael Sanguinetti, detalló lo esencial de su investigación a LA REPUBLICA
Bartesaghi, junto a César Bourdiel, comenzó explicando que ante las propuestas que se están negociando por parte de los dos bloques, la CIU decidió estudiarlo a fin de poder concluir qué tipo de conveniencia real tiene para el sector industrial la concreción de un acuerdo tan amplio y con las características que se ha planteado.
Comenzaron por señalar que «el acuerdo, más allá del desmantelamiento arancelario que implica, introduce una serie de exigencias en materia de calificación de origen de las materias primas, que son absolutamente novedosas y complejas para su cumplimiento».
Se pierde mucho
¿Dónde radica el problema? En que se ofrece una rebaja o eliminación arancelaria, pero para llegar a ella los requisitos que se exigen son tan altos que «es imposible poder cumplirlos» .
A juicio de los técnicos, la oferta europea genera un nivel de preferencias arancelarias que «no es muy importante», ya que pasará del actual arancel promedio de 3%-6% a un arancel 0 «pero tendremos que cumplir a cambio con exigencias de origen muy difíciles de cumplir»
Otro elemento que pesa es la característica de la negociación, es decir, de bloque a bloque, lo que implica que al abrirse los mercados de la región a los europeos éstos comenzarán a ser competencia directa de nuestros productos en dichos mercados, que son «nuestros grandes e históricos compradores» ( de productos industriales).
«En consecuencia, estamos abriendo un mercado a los productos europeos, que se lleva el 60% de nuestras exportaciones a la región. Estamos perdiendo más de lo que podemos ganar».
Como dato ilustrativo, de 25 productos industriales que estamos exportando a Europa 17 ya tienen 0% de arancel, o sea, los beneficios a obtener con una eliminación de aranceles no son tantos como el riesgo que corremos de perder a mediano plazo mercados regionales y el crecimiento en la zona».
A ello debe agregarse, que en 10 años el 40% de los productos industriales que se exportan hoy al Mercosur tendrían para la UE un arancel 0, o sea que no habrá diferencia con nuestros productos.
A juicio de los expertos queda una pequeña esperanza, que por un problema de costo de transporte existan productos uruguayos que puedan seguir siendo competitivos en la región. Pero se trata de una esperanza y no de una certeza.
Conveniencia y advertencia
«Opinando con sentido de conveniencia, si hoy tenemos un mercado al cual accedemos al 0% de arancel, donde el arancel que se aplica a terceros países para productos industriales está en el orden del 18%, no podemos estar a favor de una rebaja que nos perjudicará».
Bartesaghi advirtió sobre el desequilibrio que se producirá entre priorizar al sector agroindustrial, dejando desamparado en el mediano y largo plazo a los productos industriales en la región que mantienen una buena performance.
Pero existen otros ingredientes con los que la industria nacional no comulga. Calificado como «determinante y fundamental para fortificar la competitividad», el régimen de admisión temporaria que los negociadores europeos exigieron eliminar aún no ha sido suprimido , ya que el Mercosur, hasta ahora, se ha negado .
«Es otra carga negativa para nosotros porque este régimen ha impulsado cierta competitividad para nuestro sector, esta figura ha sido muy importante y dinámica para nuestro país ya que somos netamente un país importador de materias primas. Esto la Cámara lo ha defendido siempre en cuanta oportunidad ha tenido de hacerlo» concluyó Bartesaghi.
Por su parte, el presidente de la comisión de Comercio Exterior de la CIU, Rafael Sanguinetti aseveró que de concluirse el acuerdo comercial en los actuales términos «perderemos nuestro mercado genuino que es el Mercosur».
Consultado el empresario sobre el tenor de la propuesta concreta que realiza la Cámara ante los negociadores uruguayos, aclaró «queremos que se contemplen las asimetrías en estas negociaciones, sobre todo las que existen dentro del Mercosur, buscando formas de preservar el acceso a determinados insumos o materias primas en las condiciones que tenemos hoy».
Recordó asimismo que la CIU ha colaborado siempre con el equipo negociador pero al mismo tiempo precisó «nuestra postura no responde a una cuestion de capricho sino que está fundamentada en estudios técnicos que aspiramos se tengan en cuenta».
Un ejemplo es la industria textil, sector vestimenta. *
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