"En 15 años América del Sur tendrá un nuevo mapa basado en la integración comercial, económica y social"

Sudamérica sigue su avance para convertirse en un solo bloque

Este miércoles y jueves, los presidentes –o sus representantes– de doce países se reunirán en Cusco, capital del imperio inca, para dar nacimiento a la Comunidad Sudamericana de Naciones, el viejo sueño del Libertador Simón Bolívar retomado en 1990 por el presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso, quien le dio durante su mandato un impulso importante y el ex presidente argentino Eduardo Duhalde lo rubricó.

Los países de la Comunidad Andina de Naciones (CAN – Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia) y del Mercado Común del Sur (Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina) –a los que se suman Chile, Surinam y Guyana– están llamados a seguir este proceso de convergencia política y económica en el que se ha avanzado en los últimos años.

«Será histórica la unión regional y permitirá redimensionar nuestras perspectivas y programas políticos», dijo el secretario general de la CAN, el ex canciller peruano Allan Wagner, quien pronosticó que «en 15 años América del Sur tendrá un nuevo mapa basado en la integración comercial, económica y social de sus doce países».

La comparación de esta naciente unión sudamericana con la que se desarrolló en Europa a partir de los intereses del carbón y del acero es inevitable para algunos analistas.

Brasil –gran impulsor de esta regionalización– propuso desde la Cumbre de 2000 en Brasilia una unión basada en una integración de la infraestructura en recursos energéticos, telecomunicaciones y ejes viales que permitiera un aumento de la productividad regional.

Es sobre esa base que en esta tercera cumbre sudamericana se plantea la unión, al mismo tiempo que se busca dar un marco político, sin embargo cuestionado por países como Uruguay, Chile y Colombia, que han advertido sobre los peligros de una burocratización por la multiplicidad de entes subregionales.

Una voz de alerta está dada por la ausencia de cuatro presidentes: el argentino Néstor Kirchner y el uruguayo Jorge Batlle — quienes señalaron que no asistirán por razones médicas debido a la altitud de 3.300 metros de Cusco–, en tanto que el ecuatoriano Lucio Gutiérrez y el mexicano Vicente Fox arguyeron problemas de política interna surgidos a último momento. México estaba invitado como observador a la cumbre.

Pero el jefe de Estado argentino dejó entrever en un acto público que su ausencia tiene que ver más con no considerar importante la cita, lo que obligó a su canciller, Rafael Bielsa (quien lo representará en Cusco) a señalar que la no presencia del mandatario se debe a estrictas razones médicas.

El internacionalista independiente peruano Alejandro Deustua indicó que la cumbre de Cusco «debería promover dos cosas: profundizar la convergencia de la Comunidad Andina y el Mercosur, y crear una nueva identidad sudamericana».

Sin embargo señaló que «no parece que vaya a haber tal grado de articulación ni política ni jurídica. Los términos de referencia son todavía vagos».

«Hay base suficiente para la articulación. La infraestructura sobre la cual se podría organizar esta comunidad son los organismos de integración ya existentes, la Comunidad Andina y el Mercosur», dijo.

«Lo que no veo es que se hayan completado los procesos de convergencia entre la Comunidad Andina y el Mercosur, que son complejos y no han cuajado. Han avanzado pero no se han perfeccionado», añadió.

Deustua desestima que una integración sudamericana preocupe a Estados Unidos por la posibilidad de un grupo negociador muy fuerte frente al Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) impulsado por Washington.

«El tema concreto es que los países andinos están negociando acuerdos bilaterales (con EEUU), y también lo hizo Chile. Sólo falta el Mercosur. Posiblemente Brasil sí quiera contrapesar a Estados Unidos», precisó.

Una comunidad sudamericana «eventualmente será un contrapeso a Estados Unidos en el marco del sistema interamericano, pero de ninguna manera se me ocurre que estos presidentes van a decidir quebrar el sistema», opinó.

La complicación que ve Deustua tiene que ver con las negociaciones económicas internas: «son negociaciones complicadas. No hay un formato respetado de bloque a bloque. Se negocia uno con cuatro, cuatro más uno, dependiendo de las circunstancias».

Pero con dificultades y todo, ve que esta comunidad por nacer es «una organización que va a flotar con un centro de gravedad que pasa por Brasil». *

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