La importación de carne argentina y la brasilera que se viene presionan el precio a la baja

Industria frigorífica se vio obligada a rebajar 5% la carne

El precio de la carne al público ha comenzado un lento descenso. Aún sigue cara pero en algunas carnicerías se puede adquirir bola de lomo y nalga (sin hueso) a $89.00 el kilo, mientras que en el mercado se ofrecen a $95.00-$98.00 el kilo, pero con hueso.

Esta gran diferencia se debe a que algunos (pocos aún) venden carne argentina y otros carne vendida por la industria uruguaya. La semana que viene la balanza puede comenzar a volcarse más aún, ya que la otra gremial de carniceros, anuncia la llegada de carne proveniente de Brasil con precios que oscilarán entre un 15% y un 20% más baratos con respecto a la oferta de ganado uruguayo.

La Asociación Nacional de Carniceros, que abrió el camino importando carne de Argentina lleva ya importadas 60 toneladas de carne, entre cortes traseros y delanteros, y para la semana que viene anuncia la llegada de 20 toneladas más. La Unión de Vendedores de Carne informa que la semana entrante llegan 22 toneladas provenientes de Brasil y que ya se está pensando en 22 toneladas más. En todos los casos se trata de cortes de carne deshuesada, madurada y envasada al vacío como lo exige la reglamentación vigente.

La Asociación Nacional de Carniceros hace más de un año que ante los elevados precios de la carne uruguaya venía gestionando la libre importación de carne como un mecanismo que operara de «testigo», ya que en la región (Argentina y Brasil) es sensiblemente más barata. Es más continúan afirmando que no pararán hasta poder importar ganado en pie brasilero para faenarlo en nuestro país.

Según informara su presidente, Andrés Cambón, «golpeamos mil puertas, algunas se abrieron, otras no, pero continuamos planteando lo mismo convencidos de la certeza de nuestro petitorio, y que no existían argumentos ni comerciales ni sanitarios que pudieran avalar lo contrario».

Omar Martínez, tesorero de la ANC, agregó que «un gobierno liberal como el de Batlle no podía aducir motivos comerciales, y los sanitarios no existen ya que Río Grande del Sur, que es un estado más grande que todo el Uruguay, está libre de aftosa con vacunación antes que nosotros y exporta a Europa». Es más, exportan a Chile que está libre de aftosa sin vacunación y que exporta a todo el mundo, de manera que el argumento sanitario tampoco es válido» agregó Cambón.

Para los carniceros, mientras la carne uruguaya se siga vendiendo tan bien como hasta ahora, el mejor sistema es el que utilizan Chile, México, EEUU y tantos otros países, es decir, exportar la carne propia a buen precio e importar carne más barata para el consumo interno.

«Algunos sostienen que existe el peligro de triangular la carne importada para reexportarla, si se hacen los controles como la reglamentación vigente lo estipula, no veo cómo pueda hacerse eso. Ahora, si lo hacemos, más o menos, sin la debida vigilancia de los organismos competentes, sin que aleguen que tienen pocos inspectores (que destinen los necesarios), entonces claro la cosa cambia».

Los carniceros fueron duramente criticados por el ministro Aguirrezabala quien nunca les dio una solución, es más, les alentaba a que la solución la dieran ellos. En ese marco se propuso importar carne de la región que era mucho más barata pero Aguirrezabala se opuso. Finalmente, cuando Argentina amenazó con cortar las importaciones uruguayas, se abrieron las puertas.

La industria frigorífica, por su parte, durante todo este largo año alegó que no podía bajar sus precios porque dependía de los precios mundiales (en Argentina existen dos precios, uno para la exportación y otro para el abasto), tesis a la que también se sumó Aguirrezabala y el propio presidente Jorge Batlle.

Sin embargo bastó que comenzara a entrar carne argentina para que la industria iniciara una rebaja de sus precios al mercado interno sin que existieran alteraciones para la carne exportada.

El mito de que el precio internacional es quien manda se desmoronó y hoy, la media res, en el mercado interno, sufrió ya una rebaja del 5% buscando de esta manera hacer más atractiva para los carniceros la carne uruguaya. Heber Falero, de la Unión de Vendedores de Carne sostuvo que «la importación abrió la cancha para que jueguen otros factores además de los locales como la exportación o la suba del ganado». Ambas gremiales entienden que la rebaja ofrecida por la industria frigorífica es insuficiente de manera que continuarán importando carne en la búsqueda de un mercado consumidor que algunos estiman que ha descendido casi a la mitad, comparado con años anteriores a la crisis del 2002. *

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