Acusan a los británicos de querer eliminar la producción nacional que da trabajo a 400 personas

Productores uruguayos de whisky piden a escoceses que cambien sus leyes

El presidente del Centro de Fabricantes de Licores, Ernesto Carrau afirmó, en relación a las amenazas de los poderosos fabricantes de whisky escocés de litigar en la Organización Mundial del Comercio contra nuestro país, «nos ha caído mal esta denuncia porque actualmente ya el 50% del mercado del whisky en el país, es escocés, el otro 50% es de producción nacional» (fundamentalmente Old Times y Mc Pay) pero, el principal insumo que es la malta, proviene de Escocia. «En realidad ya tienen el 70% del mercado y lo que buscan es el 100%», afirmó Carrau.

Refutó la información proporcionada desde Escocia referente a que Uruguay importa por valor de 20 millones de Euros, ya que, afirma, en realidad se trata de 5 millones de euros, ya que el resto tiene un destino diferente, a saber los free shop de Rivera y Chuy, Aeropuerto, Buquebus e incluso parte de esa mercadería continúa viaje rumbo a Brasil.

Carrau se manifestó dispuesto a defender lo alcanzado, «si en Uruguay está muy desarrollado el mercado del whisky se debe a que los fabricantes locales le hemos dado el impulso, no queremos que se queden con un mercado y una producción que hoy da trabajo a 400 personas con un nivel salarial interesante».

El Centro de Fabricantes de Licores, que está asociado a la CIU, produce también bebidas blancas y licores pero, lo fundamental, la base está en el whisky.

Los escoceses critican que los licores estén gravados por franjas (son 4) donde en la más barata entran las bebidas añejadas menos de tres años. En esta categoría entran los productos nacionales pero también los de Argentina y Brasil o de cualquier país del mundo, pero no los escoceses que por leyes locales deben tener tres años de añejamiento. «Ellos quieren que nosotros cambiemos el sistema tributario, nosotros les respondemos que son ellos los que deben cambiar sus leyes, y así pueden entrar en esa franja.

Una segunda objeción es que los whiskys deben tener una etiqueta en el pico de acuerdo a lo dispuesto por DGI, medida que se incluye en la lucha contra el contrabando. Los escoceses aducen que la mano de obra para pegar la etiqueta genera un costo extra.

Por último critican el sistema de prepago de impuesto a las importaciones (IVA e Imesi), que recién se recupera al mes. Carrau admitió que se trata de «un pequeño impacto financiero que para la multinacionales del whisky escocés no genera ningún impacto importante, por otra parte, todo quien importe debe hacer el prepago, no es algo especial contra ellos. Ellos pretenden que se cambie la norma y pagar el Imesi después, pero de hacerse se habilitaría a cualquiera que importe un contenedor de whisky, venderlo y desaparecer sin pagar impuestos».

Carrau advirtió que en definitiva el sector trabaja con productos agroindustriales, un rubro que los europeos lo tienen excesivamente subsidiado, problema que ha impedido hasta ahora llegar a un acuerdo comercial con el Mercosur, «la pregunta que uno se hace es cuánto subsidio tiene en la Unión Europea la materia prima del whisky, no lo sabemos pero si todo está subsidiado y muy fuerte, no podemos pensar que en este rubro justamente no haya subsidios, de manera que el problema no es simple».

Por último, recordó que en Venezuela esta dos o tres empresas que centralizan la producción de whisky escocés decidieron vender sus productos a precios bajos y terminaron liquidando la producción nacional, «la mataron compitiendo», luego de desaparecer los competidores, subieron los precios pero al costo que desapareció la industria nacional, «no es lo que queremos que suceda acá». *

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