El mercado se informa en Brasil y de reojo observa los indicadores nacionales
Otros problemas más «estructurales» ocupan otro espacio considerable en su matriz de decisiones: regulación del sistema bancario, relaciones institucionales, etcétera. Empero, las variables de manejo dominante pera los operadores uruguayos que «hacen» el mercado tiene que ver con lo que está sucediendo en Brasil. De hecho una porción muy considerable de la estabilidad con la cual transcurre la transición más importante de la historia política uruguaya más reciente ha venido siendo determinada por el éxito de la transición brasileña. Con un agregado de singular trascendencia. América Latina ha comenzado a tener una nueva oportunidad histórica desde el ángulo de interés de los manejadores de capital e inversión internacional. Luego de años de caída de la inversión extranjera directa y de repliegue del capital, América Latina ha vuelto a captar una parte importante del flujo internacional del capital y, a diferencia de los 90, lo está haciendo con tasas de interés relativamente bajas. En la puerta de la oportunidad, un gobierno de izquierda se apresta a utilizar esa oportunidad histórica para transformar el viejo imperio de la miseria y la postergación.
Los operadores financieros uruguayos que manejan mejor información no son ajenos a estas variables, entre otras razones porque los vínculos internacionales del capital colocan a los gerentes financieros nacionales en una línea de atención inmediata a la de los gerentes de casas matrices y fondos internacionales. El mundo mira con atención y enorme expectativa la calidad de la transición brasileña. El presidente Lula ha sorprendido a todos y sólo los que han creído en la capacidad de la izquierda de administrar situaciones muy complejas están ganando mucho dinero y posiciones en la nueva estructura empresarial y financiera del Brasil.
El lunes, el CBond, el título emblemático de deuda brasileña con vencimiento a diez años, cotizó en el mercado al 100% de su valor. En tanto, la tasa de retorno del Bono bajó al 7,99%, una tasa históricamente baja para un país acostumbrado a pagar tasas superiores al 15% por sus emisiones. El riesgo país bajó a los 440 puntos básicos arrastrando el uruguayo que se ubicó en los 485 puntos básicos. El dólar cayó a R$ 2,82, lo que supone una revalorización de la moneda nacional brasileña del 10% en quince días para un país en el cual, además de que los empresarios tienen su propio mercado de cobertura de riesgo cambiario, la proyección el superávit de la cuenta comercial estimada por el sector privado subió en una semana de los U$S 31 mil millones a U$S 32 mil millones…
Pero en el Uruguay, la visión del paradigma económico y financiero brasileño se integró esta semana de una reflexión complementaria: la calidad institucional de la transición brasileña. Esto es, la manera en la cual el P T legitimó en las urnas un modelo de relacionamiento del gobierno y el sector privado que poco tiene que ver con el que desde la constitución de 1988 relacionaba a las corporaciones industriales y ganaderas con el débil estado brasileño lo que no ha dejado de ser percibido en nuestro país por los agentes. *
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