La cesación de pagos comenzó a generalizarse a partir del comienzo de la actual administración

Cancillería adeuda US$ 20: por concepto de cuotas con organizaciones internacionales

El actual canciller del país, Didier Opertti, no entrará con buen pie como secretario general de Aladi (en caso de ser designado), ya que es el responsable de que nuestro país adeude 1.069.507 dólares al organismo que dirigirá. En efecto, de acuerdo a un material interno del Ministerio de Relaciones Exteriores al que accedió el senador Reinaldo Gargano, Uruguay comenzó adeudando pequeños montos al organismo entre 1999 y 2000, pero en 2001, y de ahí en adelante, esta deuda anual fue de 247.90 dólares, acumulando hasta el presente año la friolera de 1.069.507 dólares.

La situación de cesación de pago alcanza a 96 organizaciones internacionales y desde 2003 es total. Con OEA, por ejemplo, se adeudan actualmente 582.300 dólares y se aclara que en agosto de 2003 hubo que realizar un desembolso para poder continuar ejerciendo el derecho a voto. La penosa situación se reitera en todos los organismos internacionales sin excepciones, como las Naciones Unidas con las que se mantiene la deuda más abultada ya que la misma alcanza a los 2.426.203 dólares. La administración Batlle suma pues un nuevo elemento que apaña su gestión ya que no existe organismo en el mundo en el que el país no esté catalogado como «deudor».

A la Organización Mundial de la Salud (OMS) el país está debiendo 982.664 dólares, con FAO suma 1.182.139 dólares, con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) son 814.277 dólares, con la Organización Panamericana de la Salud (OPS) son 667.784 dólares.

Con la agencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) se trata de 1.052.0000 dólares.

Con Unicef, la repartición de las Naciones Unidas especializada en la infancia, se especifica que «no hay datos» al tiempo que se informa que «no se paga desde 1999″. La Unesco, dedicada a las cuestiones de cultura y educación, también nos cuenta como deudores con 450.040 dólares y el IICA (institución interamericana para el desarrollo de la agricultura) también, aunque con una cifra más modesta, apenas 357.615 dólares.

La conclusión es que no somos tan buenos pagadores como lo preconizamos orgullosos ante nuestros vecinos y el mundo. Aquello de que el país «honra sus deudas» pierde fuerza ante esta realidad. *

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