El aumento de tasa de la Fed puede provocar un descontrol financiero global

Licitación de letras: el gobierno se financia con la desconfianza

Si en el país no sucediera algo extraño al funcionamiento de los mercados normales, la plata que pide el gobierno con la promesa de devolverla a un año debería costarle unos cuantos puntos más que la que está obteniendo en la actualidad (máximo de 4,6% en la licitación del lunes pasado). Empero, el BCU pide U$S 15 millones con una expectativa de pagar algo más del 5% y le ofrecen casi 60 millones de dólares. A ello hay que agregar la novedad de último momento como lo es la información de que para el martes se anuncia una nueva licitación, esta vez por U$S 5 millones, pero que se sale de lo habitual, tal será aprovechando la coyuntura.

Téngase en cuenta, además, que los vencimientos de estos préstamos se producirán en abril de 2005, sesenta días después que haya asumido el nuevo gobierno.

La explicación de la paradoja consiste en que los gerentes financieros que, siguen sin publicitar captación de ahorro, no tienen mejor negocio que seguirle prestando plata al gobierno. Este utiliza funcionalmente la proverbial adversión al riesgo de los uruguayos ahora multiplicada por la desconfianza del público en el sistema financiero, más disposiciones normativas que obligan a los inversores a mantener una cuota parte elevada de sus fondos en títulos públicos,

Nada hace pensar que esta situación cambiará en el corto plazo, incluso si se concreta el aumento de las tasas norteamericanas de corto plazo. La paradoja de un riesgo soberano en aumento y tasas de financiamiento del gobierno en baja tiene sus virtudes, para este y para el futuro gobierno. Empero, supone también la posibilidad de mantener o aumentar el endeudamiento de un gobierno con déficit importantes que a partir de ahora tenderán a incrementarse sin que las revisiones del FMI sean ya una amenaza para el otorgamiento de las partidas ni para sus ejecutores-controladores.

Aumentos de tasas

Las predicciones del mercado son que las tasas de EEUU subirán de 1% a 1,25 % en junio, con la posibilidad de que hacia fines de año se produzca otro ajuste de similares características.

Ello influye en nuestra economía ya que en primer lugar atrae fondos hacia EEUU porque allá rinden más, y eso presiona sobre el valor del dólar. Además, hará caer los precios de las materias primas agroindustriales, precisamente al fortalecerse el dólar. Una tercera consecuencia directa es que eleva la carga de los intereses de la deuda, precisamente uno de los grandes problemas que debe enfrentar nuestro país luego del canje de la deuda externa.

Tiene una cuarta consecuencia, esta vez sobre los intereses de la deuda interna, ya que los induce a un aumento.

Pero se pueden anotar otras consecuencias que provendrán del exterior, como el impacto negativo que la suba de tasas de la Fed generará en Brasil. No es que tenga especiales derivaciones sino que lo mismo que se anotaba para nuestro país sucederá allí pero redundará probablemente en una reducción de la actividad económica y ello derivará en una retracción de sus compras al exterior, entre ellas, a Uruguay. Algunos analistas han relativizado esta visión por entender que el aumento en EEUU será para las tasas de interés de corto plazo y no para las de mediano y largo plazo (que se mantienen incambiadas) que son las que más peso tienen tanto en la actividad como en la deuda de los países subdesarrollados.

Cuidado con Brasil

La suba de tasas en EEUU no sólo afectará a Uruguay, lo hará a toda la región, Brasil incluido. *

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