Confirman remate de Funsa para el próximo 7 de mayo
En los detalles se aclara que se trata de una fracción de 92.916 metros cuadrados donde se desarrollan 80.000 metros cuadrados de planta conformada por edificios de estructura de hormigón con techos de hormigón, zinc, etc. El remate junto a la maquinaria industrial, se subasta en un sólo lote, aunque existen excepciones de la maquinaria a subastar.
Dentro de las excepciones están molinos para gomas gemelos «Farkel», una máquina para cortar tiras de rollos de goma y tela, y una estufa para vulcanizar tela impermeable.
El remate se realiza por mandato de la juez letrado de Primera Instancia de Concursos de 2º Turno, y el que inició la subasta fue el Banco República por las cuantiosas deudas que tenía esa empresa con el banco oficial.
En el expendiente se indica que existe una deuda por tributos domiciliarios al 17 de marzo de 2003 que llega a $ 227.158 (U$S 7.500), los cuales deberán ser pagados por el comprador.
La deuda por contribución inmobiliaria a la misma fecha llega a $ 965.049 (U$S 33 mil).
Se aclara que se desconoce si existen o no deudas con el BPS.
La subasta será el 7 de mayo desde las 14 y 30 horas, en Sarandí 518 y estará a cargo del martillero Jorge Vanoli.
Una historia
En mayo de 1998, el 82% del paquete accionario de Funsa, una fábrica legendaria en Uruguay, fue comprado por la multinacional Titán y en 1999 el Poder Ejecutivo declara de Interés Nacional el proyecto de inversión de Titán otorgándole diversas exoneraciones. Titán anuncia entonces un acuerdo con Good-Year para distribuir sus neumáticos al igual que los Cooper que ya importaba, creando así un centro de distribución fuera de la planta industrial de Camino Corrales.
En marzo de 2002 Funsa-Titán se presenta a concordato, tomando la decisión de parar la producción de neumáticos y continuar con la de guantes.
En julio de 2002 el sindicato de trabajadores ocupa la planta y se llega a un acuerdo con la patronal por el cual ésta se compromete a reabrir como plazo máximo el 5 de diciembre de 2002.
En la fecha acordada los representantes de Titán se retiran del país, y según el sindicato se llevan «U$S 2 millones y maquinaria, dejando abandonada la empresa sin avisar a sus representantes legales».
Inmediatamente los trabajadores de Funsa acampan frente a la planta de Camino Corrales en pro de evitar el vaciamiento de la misma por parte de la patronal ya que lograron percatarse y frenar que se llevaran dos contenedores con maquinaria y materia prima.
De ahí a esta parte se ha venido realizando una serie de negociaciones para intentar buscar un inversor que lleve adelante el salvataje de la planta.
Pero el remate que se efectúa el próximo mes se presenta como una incógnita de lo que podrá suceder.
Se estima que el comprador sería el propio Banco República. A principios de abril, el sindicato de Funsa publicó una solicitada en los diarios recordando que el ministro de Industria, José Villar, había señalado que Funsa «va a arrancar, le guste o no a quien sea».
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