Uruguay entre los países de la región donde más proliferan los juegos de azar

En América Latina se juegan por año U$S 100 mil millones

Si bien durante el verano, en apenas un día los tres casinos de Punta del Este recaudaron más de dos millones de dólares, gracias -entre otras cosas- a la devoción de algunos jugadores brasileños que están dispuestos a gastar unos 10.000 dólares por noche, los montevideanos no se quedan atrás. En la capital hay 4 salas de juegos de máquinas slots, a lo cual hay que sumarle la quiniela, el 5 de Oro, la raspadita, lotería, carreras de caballos, el juego de la cédula y ahora el juego de la credencial.

Venezuela, Perú, Argentina, Colombia, Panamá, Brasil y Uruguay son considerados como los países más apostadores de la región, donde el vértigo de las máquinas tragamonedas, casinos, hipódromos, loterías, quinielas y bingos, al igual que el juego clandestino y, últimamente, las apuestas por Internet fascinan cada día a millones de personas.

Detrás de esa actividad aparentemente banal, se mueve un negocio que rivaliza, en volumen, con la industria petrolera o la venta de armas, pero es difícil establecer una comparación precisa, debido al secreto que envuelve las actividades vinculadas al juego.

Sólo en Estados Unidos, cada año se apuestan unos 50.000 millones de dólares en juegos de azar legales, mucho más del presupuesto que consagran al cine, grabaciones musicales y videojuegos, según una encuesta de Gallup. A esas cifras habría que añadir -probablemente- otro tanto correspondiente al juego clandestino. En todo caso, con los 100.000 millones de dólares que devora el juego cada 12 meses, en ocho años se podría pagar toda la deuda externa del continente.

 

Más que las armas

Extrapolando esos datos, los expertos calculan que el juego mueve entre 400.000 y 500.000 millones de dólares anuales en todo el mundo, es decir cinco veces más que las exportaciones de armas, que totalizan unos 100.000 millones, según estimaciones del instituto Sipri de Estocolmo. En América Latina, donde el velo de misterio es aún más impenetrable, se calcula que el juego -legal y clandestino- debe llegar entre 80.000 y 100.000 millones de dólares por año. Visto en esos términos, se puede pensar que el juego es una de las «industrias» más prósperas de la economía latinoamericana que, además, no sólo enriquece a los operadores, sino que también genera empleos y nutre las arcas de los gobiernos gracias a la recaudación fiscal. No todos los países latinoamericanos toleran las apuestas, en gran medida debido a la imposibilidad de controlar eficazmente las actividades que se asocian a los juegos de azar, tanto sociales como económicas. *

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