La "cuestión" es entre la dependencia y la integración
En un artículo escrito por el jerarca para el diario porteño Clarín, Duhalde fundamentó los argumentos por lo que arribó a esa conclusión.
Al caracterizar la propuesta norteamericana, se remitió a palabras del canciller Colin Powell, quien sostuvo ante congresistas de su país, » nuestro objetivo con el ALCA es garantizar a las empresas norteamericanas el control de un territorio que va del Polo Artico hasta la Antártida, libre acceso para nuestros productos, servicios, tecnología y capital en todo el hemisferio».
En el caso de que quedaran dudas, citó también Robert Zoellick, principal negociador del ALCA precisó, «los países que buscan acuerdos de libre comercio con los Estados Unidos deben cumplir más que criterios económicos y de comercio si pretenden ser elegibles. Como mínimo, estos países deben cooperar con los Estados Unidos en su política exterior y en sus metas de seguridad nacional»…
Duhalde llega a la conclusión de que esta propuesta no deja duda de que «hoy el asociacionismo es para EEUU una avenida de una sola mano, una cuestión meramente comercial y de apropiación de nuevos mercados sin ofrecer contrapartidas suficientes que hagan provechosa para nuestras economías dicha integración».
Duahlde advierte, por el contrario que en realidad lo que está en juego en las negociaciones que lleva adelante el Mercosur «es el carácter estratégico de las asociaciones que se constituyan».
El menú de opciones es claro, mientras EEUU propone un tratado de libre comercio desde Alaska a Tierra del Fuego, el Mercosur «desea ampliarse y constituirse con las otras naciones sudamericanas en una verdadera unión, al modo en que lo ha logrado Europa» y seguidamente afirma «la diferencia no es menor».
«Concebimos la unidad como algo mayor que un tratado de libre comercio, nuestra concepción es alcanzar una unidad política, cultural, social, comercial, etc».
Es por ello que para Duhalde el proceso europeo que comenzó en la década del 50 con la constitución de un mercado común, es «para nosotros un modelo de integración».
Y según el jerarca se trabaja en ello ya que el Mercosur como el CAN (Comunidad Andina de Naciones), cada uno por su lado, «estamos embarcados en la profundización de las herramientas de la integración: creación de instituciones supranacionales, compensación de las asimetrías entre los miembros, coordinación de políticas macroeconómicas, moneda única, Parlamento común, acuerdos en materia social, cultural educativa , científica, etc».
Al mismo tiempo, la Unión Europea está demandando del Mercosur y de toda América Latina una integración mayor de modo de negociar en bloque «un mercado integrado, que es más que un tratado de libre comercio».
A ese mercado que hace referencia, que estaría integrado por el Mercosur, CAN, Chile y UE, lo estarían conformando mil millones de habitantes.
Para Christoffer Patten, comisario de Relaciones Exteriores de la UE «la profundización de los procesos de integración subregional y regional es la única forma de poder construir con éxito esa asociación estrecha y permanente entre la Unión Europea y América latina que nos hemos fijado como meta». *
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