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El sistema financiero uruguayo es “estable, transparente, bien regulado y supervisado”

Uruguay tiene un sistema financiero “estable, transparente, bien regulado y supervisado”. No existen limitaciones a la salida o entrada de capitales ni control de cambios sobre operaciones en moneda extranjera, se asegura en un informe.

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El Instituto Uruguay XXI presentó un estudio sobre el “Sistema Financiero en Uruguay”.

El sistema financiero uruguayo está conformado por dos bancos públicos, nueve bancos privados y una amplia variedad de instituciones no bancarias que se han consolidado en el país, entre ellas: casas financieras, instituciones financieras externas (banca Off Shore), cooperativas de intermediación financiera, empresas administradoras de grupo de ahorro previo, casas de cambio, empresas administradoras de crédito, entre otras.

El sistema financiero está regulado y supervisado por el Banco Central del Uruguay (BCU) a través de la Superintendencia de Servicios Financieros.

Alto crecimiento

En el informe de Uruguay XXI se indica que en la actualidad la plaza financiera uruguaya se encuentra en un momento de “alto crecimiento, solidez, liquidez y rentabilidad, en línea con el crecimiento económico del país en los últimos años”.

En concordancia con ello, las principales instituciones financieras que operan en Uruguay “tienen grado inversor a nivel nacional e internacional, lo que refleja la fortaleza del sistema financiero uruguayo, que está compuesto por un grupo reducido de instituciones bancarias pero todos ellos con altos ratios de solvencia y liquidez”.

Una de las características del sistema bancario de Uruguay es la “alta participación de la banca pública”. Según los datos a junio de 2017, la banca pública representa el 43%, mientras que el total de todos los bancos privados se traduce en el 57%.

Por otra parte, los cuatro principales bancos privados concentran el 49% del volumen de negocio total de la banca privada.

En los últimos años, las operaciones de fusiones y adquisiciones establecidas en el país han profundizado la concentración y han generado “cambios en el liderazgo de las empresas bancarias del sector privado”.

Tal disminución del número de entidades bancarias estuvo acompañada de una “reducción en el número de empleados y sucursales”. En la actualidad, existen 299 sucursales de bancos, considerando tanto bancos públicos como privados, que emplean a más de 8.000 personas.

Por otra parte, pese a la tendencia a una reducción de la red física de sucursales y empleados del sistema bancario uruguayo, se constata un “notorio aumento del número de clientes, lo que conlleva un incremento en el grado de bancarización de la población”.

En ese sentido, el número promedio de clientes por sucursal fue de 13.093 en Montevideo y 4.611 en el interior, mientras que el número de clientes por empleado fue de 255 en Montevideo y de 408 en el interior.

La situación de solvencia de las instituciones financieras radicadas en Uruguay se caracteriza por el “excedente de capital y por la existencia de un régimen prudencial de previsiones estadísticas establecido por la Superintendencia de Servicios Financieros.

En el estudio se indica que los test de estrés elaborados por la Superintendencia dan cuenta de que el sistema bancario, en promedio, “soporta un escenario de crisis severa manteniendo un nivel patrimonial razonablemente adecuado”.

Por otra parte, el sistema bancario presenta una “elevada liquidez, ya que las obligaciones totales tienen una amplia participación en el volumen de negocios del sistema”.

Los depósitos del sistema bancario uruguayo “se concentran mayoritariamente en la banca privada con una participación de 55% y han evolucionado hacia una mayor proporción de depósitos de residentes”.

Mientras que en el año 2000 el 35% de los depósitos correspondía a “no residentes”, en 2017 este valor se ubicó en 17%. “La marcada caída de los depósitos de no residentes experimentada en las últimas dos décadas, tornó menos vulnerable al sistema financiero uruguayo ante posibles crisis financieras de los países vecinos”.

En tanto los depósitos en dólares “pasaron de representar el 88% del total en el año 2000 a 75% en 2017”.

En referencia a los plazos de los depósitos, Uruguay XXI manifiesta que “los depósitos a la vista representan el 86% del total de depósitos del sistema”.

Mientras que los depósitos en moneda nacional “vienen registrando un mayor peso relativo sobre el conjunto de depósitos del sistema bancario”. A diciembre 2004 el 89% de los depósitos era en moneda extranjera, en diciembre de 2016 dicho guarismo se ubicó en 76%.

Este mayor posicionamiento en pesos se debió, en parte, “a una caída de los depósitos en dólares de los no residentes, principalmente argentinos, a partir de una política de blanqueamiento de capitales que impulsó Argentina para promover la repatriación de los mismos”.

Los créditos otorgados por el total del sistema bancario al sector privado no financiero tuvieron un importante crecimiento en la última década. “Mientras que en julio de 2007 el stock de crédito ascendía a 4.505 millones de dólares, en el mismo mes de 2017 dicho valor alcanzó 14.760 millones”.

Por otro lado, se asegura que “el 60% de los préstamos que se otorgan tienen como destino a las empresas, el restante 40% corresponde a créditos concedidos a las familias; de los cuales 22% es al consumo y 18% a vivienda”.

El crédito en moneda nacional y extranjera se encuentra “fuertemente segmentado según estos sectores, mientras que el 96% de los créditos a las familias son en moneda nacional, el 84% de los préstamos a las empresas se realiza en moneda extranjera”.

En 1998 había 23 bancos en la plaza uruguaya y actualmente existen 11. Esta disminución se enmarca en un “cambio en la estrategia de las instituciones bancarias, en la que los bancos activos internacionalmente han abandonado en muchos casos los esquemas de presencia global para mantener únicamente las operaciones en países que se encuentran mejor posicionados”.

Asimismo, la adquisición de bancos por otros bancos está favorecida por una “norma especial que permite la transferencia a título universal de todo el patrimonio a través de un procedimiento más sencillo que si se tratara de la fusión de dos empresas comunes y con exoneraciones tributarias”.

Por lo tanto, el sistema financiero uruguayo ha experimentado una serie de “fusiones y adquisiciones durante el último lustro”.

Inclusión financiera

Por otra parte, en el estudio de Uruguay XXI se recuerda que el país viene avanzando de manera “sostenida” en la eficiencia de su sistema de pagos, que busca, entre otras cosas, fomentar el uso de medios de pago electrónicos en sustitución del efectivo.

En este sentido, el gobierno impulsa un Programa de Inclusión Financiera destinado a “permitir el acceso y uso de los servicios financieros por parte de toda la población”.

“Se abrieron más de 300.000 cuentas bancarias para el pago de remuneraciones, pasividades y beneficios sociales. El número de terminales POS se cuadruplicó en los últimos seis años, al pasar de 13.000 terminales a fines de 2011 a más de 52.000 a marzo de 2017”, se detalla.

Mientras que los montos operados “se multiplicaron por catorce en los últimos tres años y continúan creciendo en términos interanuales a tasas cercanas al 70%”.

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