PT y empresarios piden a Lula cambios económicos
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha empezado a sentir más de cerca las presiones para efectuar cambios en la política económica tradicional abrazada por su gobierno. Ahora parten de la cúpula de su propio Partido de los Trabajadores (PT).
Presionado por el malestar que aún provoca una cinta de video en la que un ex funcionario pide dinero a un jerarca de los juegos de azar, y por la contracción del Producto Interno Bruto (PIB), el PT divulgó la noche del viernes una declaración que pide a su militancia «defender el patrimonio ético y político» de la organización.
«Vamos a trabajar con ahínco para que el gobierno implemente las medidas necesarias para que 2004 marque el inicio de un nuevo y sustentado ciclo de desarrollo económico y social del país, a través de cambios en la política económica necesarios para implementar y consolidar todos nuestros programas sociales, económicos y administrativos», destacó la declaración.
El documento no especifica cuáles serían esos cambios, pero se entiende que se refieren a las tasas de interés, actualmente en 16,5% y entre las más altas del mundo, defendidas con intransigencia, con apoyo del mandatario, por el Ministerio de Hacienda y el Banco Central.
Ese nivel restringe el crédito y frena las tendencias de inflación, que este año, en los cálculos oficiales, no debería pasar del 5,5% tras haber bordeado el 40% hace sólo año y medio.
El precio para contener la inflación ha sido elevado, pues esos mismos intereses los paga el estado para costear la deuda pública interna y externa, que al cerrar 2002 había llegado a casi el 60% del PIB brasileño.
Eso repercute en todas las áreas económicas, pero en primer lugar reduce las posibilidades de inversión para atender los requerimientos de los acreedores. El año pasado, el PIB se encogió 0,2 por ciento en tanto que aumentaba el desempleo en todo el país.
Lula da Silva se comprometió en su campaña por la presidencia en 2002 a crear 10 millones de empleos. Pero la contracción de las inversiones repercutió en la generación de empleo, según los economistas.
El reclamo por cambios en la dirección de la economía provino inicialmente de alas radicales del propio PT, que resolvió la cuestión expulsando a quienes criticaban al gobierno. La declaración del viernes vino del directorio del Partido y su presidente, José Genoino. La Asociación Brasileña de Infraestructura e Industrias Básicas también manifestó «desencanto» con el gobierno y advirtió que «Brasil se está transformando en país sin renta y sin reglas, lo que dificulta la atracción de inversiones en las áreas de la industria y la infraestructura».
Los empresarios dicen que «el mercado consumidor brasileño ha perdido atractivo con la contracción de los salarios». Afirmaron también que las autoridades se dejan conducir por una agenda de «remiendos». Fue la declaración empresarial más dura contra el gobierno desde su instalación, en enero de 2003. *
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