Los "buitres" se lanzan tras Parmalat
A medida que los ex dirigentes de la multinacional italiana Parmalat ilustran los lazos y conexiones de uno de los escándalos financieros más graves de Europa, los buitres acechan al coloso de los alimentos, declarado insolvente.
La situación financiera del gigante italiano del sector agroalimentario «es peor de lo que se preveía», según indicaron este lunes fuentes cercanas al comisario extraordinario designado por el gobierno, Enrico Bondi, encargado de salvar la firma. Cada día se descubren nuevas y graves irregularides en las cuentas de la empresa después de que se detectara a mediados de diciembre un agujero contable de más de 10.000 millones de euros (unos 12.000 millones de dólares). El sector bancario italiano, que hasta ahora no había sido afectado por el millonario fraude contable y desvío de fondos, fue golpeado duramente tras conocerse que el cuarto grupo bancario, Capitalia (ex banca de Roma), ha sido directamente involucrado en el caso por el fundador y ex dueño de Parmalat, Calisto Tanzi. En una declaración ante los investigadores, citada por el diario Il Corriere della Sera, Tanzi señaló al presidente y poderoso presidente de Capitalia, Cesare Geronzi, como una de las personas que lo forzaron a comprar numerosas sociedades sobrevaloradas. «No podíamos rechazar la oferta por los créditos que nos otorgaban», explicó Tanzi ante la Justicia.
La sociedad sueca Tetra Pak (del grupo Tetra Laval), que desde hace años empaca productos de Parmalat (leche, jugos, cremas, etc.), concedió al grupo italiano numerosos descuentos que al parecer terminaban en las cuentas privadas de la familia Tanzi, según las declaraciones del ex director financiero, Fausto Tonna, quien durante 15 años fue la mano derecha de Tanzi.
Desde la cárcel, Tonna, experto contable, dispara contra la familia de su ex patrón, a la que acusa de haberse embolsado en ocho años entre 5 y 30 millones de euros.
Todo parece indicar que el mal manejo y el desvío de fondos se practicaban en forma corriente en la sede de esta firma, razón por la cual cerca de nueve importantes ejecutivos están tras las rejas.
Según fuentes de prensa italiana, Bondi está preparando un cambio drástico de toda la cúpula dirigente del grupo, tras la renuncia en cadena de sus ejecutivos desde que estalló el escándalo a mediados de diciembre.
Los nuevos administradores del grupo, que emplea a más de 30.000 personas en el mundo y que está presente en casi toda América Latina, tras expandirse a una velocidad de vértigo en los años 90, esperan salvar la parte sana de la firma, como la producción láctea.
Los expertos de Bondi preparan para finales de enero un plan para reestructurar financiera e industrialmente la otrora prestigiosa Parmalat, mientras que numerosas empresas han demostrado su interés en adquirir sociedades del grupo.
El grupo lechero de Turín (norte), Centrale del Latte di Torino, ofreció adquirir las empresas activas que producen leche fresca en Italia, tal como lo estudian varios gobiernos y empresas de América Latina ante el posible desmembramiento del coloso de la industria agroalimentaria, presente en 30 países. *
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