Parmalat no puede pagar y Berlusconi la salva

Parmalat podría declarar su suspensión de pagos el lunes, luego de confirmarse que Bank of America negó la existencia de un depósito con el que la compañía láctea aseguraba su liquidez. Por su parte el primer ministro italiano Silvio Berlusconi aseguró que su gobierno intervendrá para salvar a la empresa. «El gobierno intervendrá, por encima de todo, para salvaguardar la parte operacional de la compañía, para salvaguardar sus empleos y para diferenciar su parte financiera de la empresarial» dijo Berlusconi.

Mientras fiscales de Milán abrían una investigación sobre los problemas financieros que enfrenta Parmalat, cuya crisis ha generado comparaciones con la bancarrota de Enron, Bank of America negó tener en depósito de 3.950 millones de euros incluidos en las cuentas de 2002 por Bonlat, una filial del grupo italiano con sede en las Islas Caimán.

El banco estadounidense (que alguna vez, en sus comienzos en San Francisco, California, se llamaba Bank of Italy), señaló que no es auténtico un documento del pasado 6 de marzo que declaraba la existencia del depósito.

Según Parmalat, a mediados de setiembre la liquidez del grupo alcanzaba 4.220 millones de euros, incluyendo los 3.000 millones de la filial.

El viernes, la acción del grupo de alimentación se desplomó 66,32%, hasta 0,30 euros. Los títulos estuvieron durante varias horas suspendidos de cotización. Los bonos de Parmalat pasaron de cotizar del 50% de su valor nominal, hasta el 20%. El consejo de administración del grupo alimentario, tras una reunión de urgencia, trató de calmar los ánimos de los inversores y anunció que colaborará con las autoridades judiciales italianas para esclarecer lo que ha ocurrido con el dinero.

En ambientes financieros se opina que el consejo quiere ganar tiempo para evitar lo que muchos dan como algo inevitable: presentar la administración extraordinaria, una especie de suspensión de pagos, según la normativa italiana. La noticia se produce pocos días después de que el experto en reestructuraciones Enrico Bondi tomara las riendas del grupo alimentario para hacer frente a su crisis financiera. Calisto Tanzi, fundador y principal accionista, presentó su dimisión.

Parmalat tenía que pagar el miércoles 400 millones de euros para comprar un 18,8% de su filial brasileña, tal y como se había comprometido con varios socios.

El pago se había aplazado hasta mañana, período de tiempo en el que Parmalat esperaba llegar a un acuerdo con Bank of America para financiar la compra.

A todo esto, la agencia de calificación de riesgos Standard&Poor’s (S&P) rebajó el viernes la calificación del grupo de CC a D, lo que refleja una situación de insolvencia. «A falta de acceso a informaciones fiables sobre la posición financiera exacta del grupo, no hay otra opción que retirar todas las calificaciones de Parmalat y sus filiales», añadió.

Parmalat emplea a 36.000 personas en todo el mundo, factura casi 8.000 millones de euros anuales y arrastra una deuda de más de 6.000 millones.

La crisis de Parmalat ha llevado el temor a la clase política italiana por sus posibles repercusiones sociales y económicas. El ministro de Economía, Giulio Tremonti, señaló que el Consejo de Ministros italiano discutirá la situación de la compañía en su reunión del 23 de diciembre.

La oposición del Olivo, en palabras del ex ministro de industria Pierluigi Bersani, solicitó al gobierno que intervenga para evitar que la crisis sea irreversible. Ayer se conoció que la Fiscalía de Milán está estudiando la posibilidad de abrir una investigación por irregularidades contables en el seno de la sociedad, tras recibir cientos de quejas de pequeños accionistas que ya piden responsabilidades penales a los directivos de Parmalat. La clase política teme que el colapso financiero también salpique a otras empresas. *

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