Argentina: tras el rebote técnico, inquietud por la solidez de la reactivación
La economía argentina parece ir de maravillas, pero los analistas advierten que el fuerte crecimiento de los últimos meses podría no ser más que un simple rebote técnico luego del catastrófico 2002 y que se avizoran inquietantes signos de agotamiento.
La actividad económica de Argentina creció 6,5% en el primer semestre en comparación con el mismo período del año pasado, de acuerdo con cifras publicadas esta semana por el instituto estatal de estadísticas Indec.
El impulso del crecimiento es tal que el gobierno se siente seguro de alcanzar su objetivo de aumentar un 5% el Producto Interno Bruto (PIB) este año.
Este dinamismo se produce junto a una evolución moderada de los precios, que aumentaron sólo 2,5% entre enero y julio, lo que relegó al olvido los temores de una ola hiperinflacionaria.
Luego del desmoronamiento del año pasado –con una caída del 10,9% del PIB– un rendimiento de esa magnitud no parece sorprendente. Pero varias señales de alarma se encendieron recientemente sin que el gobierno del presidente Néstor Kirchner abandone su política de espera en materia económica.
En cifras desestacionalizadas, el crecimiento fue nulo en junio respecto a mayo. La actividad industrial registró un pequeño avance del 1,5% en mayo, pero cayó luego durante tres meses consecutivos. El consumo se mantiene a flote (+1,1% en junio), pero sostenido por una guerra de promociones entre supermercados.
«Hemos tenido recuperación, pero ya no la tenemos», resumía esta semana el economista liberal Ricardo Arriazu en ocasión de un coloquio en Buenos Aires.
Jorge del Aguila, gerente general del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), resume lapidario a la AFP:
— El consumo no puede progresar porque la gente perdió entre el 30 y el 50% de su poder de compra.
— La inversión no vendrá porque hay falta de confianza.
— La exportación ‘única esperanza’, se apoya sobre un plano fiscal desalentador, una ausencia de financiamiento y el retraso tecnológico de la industria argentina.
Pese a la depreciación del 65% del peso frente al dólar acumulada desde la devaluación de enero de 2002, el volumen de las exportaciones sólo creció el 5% durante el primer semestre en relación con el mismo período del año anterior.
Las ventas al exterior de bienes industriales de producción nacional se redujeron 5%.
Un 75% de las exportaciones argentinas está compuesto de petróleo, gas, materias primas y productos agrícolas cuyos precios se fijan en dólares.
La industria, de escaso valor agregado, sólo genera la cuarta parte de las ventas del país.
El presidente de un banco extranjero admitió bajo la condición del anonimato que «el crecimiento tiene tendencia a agotarse.
Pero no hay que dramatizar, no vamos a regresar a la situación de hace un año».
«A la economía le faltan motores que tomen la bandera de un crecimiento, que hasta ahora fue promovido por la agricultura y la sustitución de importaciones», afirmó.
Según opinó, no debería haber problemas en los próximos seis a nueve meses, pero luego, reina la incertidumbre.
Un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) no arreglará las cosas, pero otorgará al menos un marco de seguridad a los inversores.
«La hipoteca más importante es la del crédito: ¿cómo vamos a darle aire a la economía, a los consumidores y a las empresas que no quieren pedir prestado? Cuando se levante esa hipoteca, se podrá pensar en un crecimiento de entre el 5 y el 6% anual», pronostica este banquero. *
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