Claúsula colectiva en nuevos bonos de deuda facilitan camino para otra reprogramación
En el encuentro sorprendió la exposición de Guillermo Mondino de la consultora Macrovisión Consulting SA, quien señaló que Uruguay hizo una muy fuerte afectación de los derechos no financieros de los tenedores de bonos, con su propuesta de canje.
Para Mondino las cláusulas colectivas impuestas en los nuevos bonos facilitarán nuevos procesos de reestructuración. Estas cláusulas implican que si un grupo determinado de tenedores toma una decisión mayoritaria, tal decisión se aplica para el resto.
El experto argentino dijo que la inclusión de este punto se acerca a la propuesta de J.P. Morgan sobre deuda externa, la cual señala que se debe plantear en los procesos de reestructura una cláusula colectiva que sea el paso previo para una reestructura posterior, pero esta vez con quitas.
Mondino dijo que «el canje de la deuda en Uruguay fue para comprar tiempo y lo hizo de manera barata» ya que no debió pagar mayores intereses a los pactados en los bonos que fueron canjeados.
Agregó que la próxima administración de gobierno «no tendrá muchos costos si quiere reprogramar de nuevo» ya que con el canje se facilitó la salida para un segunda reestructuración.
Para el representante de Macrovisión Consulting, el canje uruguayo «fue el primer experimento de una reestructuración transitoria», agregando que el país «no ha encontrado su nuevo modelo» de desarrollo a la vez de «quedar de rehén de los caprichos del FMI» tras el apoyo recibido.
Entre las previsiones para la economía nacional, Mondino dijo que la relación de PBI-deuda seguirá siendo alta, previendo que el superávit fiscal primario será de 2% del PBI (lo acordado con el FMI es 3%), agregando que Uruguay está lejos del «esfuerzo fiscal ideal».
Además manifestó que el que se esté pagando a aquellos que no se sumaron al canje «desaliente» a los que sí lo hicieron.
Estudio del BCU
Umberto Della Mella, director de política monetaria del Banco Central, señaló que en un trabajo realizado en conjunto con el presidente de la entidad, Julio De Brun, sobre el canje de la deuda se llegó a algunas conclusiones sobre qué estaría aconteciendo.
Una de ellas es que el canje sería más exitoso si los inversores pensaban que los nuevos bonos tendrían precios superiores a los que se canjeaban y, a la vez, el éxito también dependía de la probabilidad de una aceptación muy alta de la operación propuesta.
Los denominados «free riders» o sea aquellos que se negaban a adherir, convencidos de que igual cobrarían, hicieron que las adhesiones al canje llegaran a último momento, por lo cual Della Mella señaló que se vivieron «momentos de angustia».
En su disertación el técnico del BCU dijo que los tenedores de bonos esperan ahora un esfuerzo acorde de parte del Estado, ya que si no hay un ajuste en el gasto público no se soluciona el problema.
Riesgo electoral
Lorna Martín, de la consultora Fitch Ratings, historió el proceso por el cual se fue bajando de calificación a la deuda uruguaya.
De una posición positiva (BBB-) en julio de 2001, terminó en DDD (default selectivo) en mayo de 2003, mientras se procesaba el proceso de canje, para situarse ahora en B-.
Para la consultora existen temas que son preocupantes en relación a la deuda uruguaya. Precisamente la relación deuda-PBI está actualmente un entorno del 98%. Como ejemplo se señaló que en otros países con una calificación B-, como Líbano, la relación es de 161% y en Turquía, país con serios problemas financieros, llega al 95%.
Otro factor que influye en la consideración sobre el futuro es la alta dolarización de la plaza local, lo que implica una poca posibilidad de influenciar desde el BCU con su política monetaria, a la vez de estar limitada la asistencia a bancos que presenten problemas de liquidez.
Se agrega que si bien el sistema financiero está estable sigue siendo considerado como vulnerable, mientras que la liberalización de depósitos reprogramados del BROU es considerado como «un riesgo».
Sobre las previsiones se señaló que el año próximo el PBI crecerá un 4%, mientras un tema de incertidumbre será las elecciones y un eventual triunfo de al izquierda (Encuentro Progresista).
Las mayores subas
Pablo Roselli, de la consultora Tea, Deloitte y Touche, señaló que el actual endeudamiento en Letras de Tesorería (en pesos y en dólares) es alto, llegando a los U$S 600 millones, pudiendo alcanzar los U$S 1.000 millones el año próximo.
Coincidió con Mondino que el superávit fiscal primario estará por debajo de lo acordado con el FMI. Para la consultora Tea, Deloitte y Touch el déficit del gobierno será este año de 4% del PBI (U$S 440 millones), con una relación deuda-producto de 110% (U$S 12 mil millones de deuda y 11 mil millones de PBI).
Destacó que en el ajuste del gobierno se efectuaron los mayores aumentos de tarifas públicas de los últimos 10 años.
En el filo de la navaja
El agente financiero del Ministerio de Economía y del BCU en Washington, Carlos Sténeri, historió el proceso de reestructuración de deuda. Sténeri fue considerado un pilar en este proceso, ya que tuvo a su cargo las negociaciones con los principales grupos inversores.
El agente financiero manifestó que los principales aliados para el canje de deuda fueron los tenedores que habían comprado a bajísimos precios, durante la crisis de 2002.
Si el canje se producía, éstos harían un excelente negocios ya que los bonos subirían (como sucedió) y tendrían ganancias de hasta un 50%. Si el canje era un fracaso y había default, los bonos caerían a un 15% de su cotización, por lo cual las pérdidas para ellos serían enormes.
Sténeri dijo que «toda la negociación» fue al borde de una navaja» ya que se buscaba la «batería legal» que castigara severamente a quienes no se sumaran al canje.
Esto incluía el buscar que por ningún motivo legal se pudieran iniciar acciones de reclamo contra el Estado.*
Compartí tu opinión con toda la comunidad