Economistas argentinos buscan limitar presiones del FMI

El Grupo de economistas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), ha difundido un documento que entregó al presidente Néstor Kirchner y al ministro de Economía, Roberto Lavagna, en el que recomiendan ante las deficiencias de la demanda privada y las dudas acerca de su recuperación autónoma en el corto plazo, una política activa vigorosa basada sobre el gasto público, tanto con fines económicos como sociales.

«Pero aun logrando la continuidad en los avances de recaudación de los últimos meses y combinándola con una mejora sustancial en la eficiencia del gasto público, el nivel que debería alcanzar este último para consolidar la reactivación y poner en marcha un plan de desarrollo sostenible resultaría incompatible con las metas de superávit primario que se vienen contemplando en la actualidad».

«Sólo cuando se haya afirmado el sendero de la recuperación y el crecimiento la Argentina podrá imponerse metas de superávit primario que no deben estar desvinculadas ni ser contradictorias con sus prioridades tanto económicas como de infraestructura y prestación de servicios sociales, que incluyen el financiamiento de los planes de erradicación de la indigencia y reducción sustancial de la pobreza. Consideramos esencial para estos fines lograr un extendido período de gracia en los pagos de las deudas externas» afirman. «En igual sentido, como apoyo a la política fiscal antirrecesiva y para superar la restricción que en la actualidad impone la crisis todavía no resuelta del sistema financiero, la autoridad monetaria deberá recuperar efectivamente los instrumentos de regulación y supervisión indispensables para garantizar la transparencia del sistema financiero, evitar la repetición de los episodios especulativos del pasado, sentar las bases de un mercado de capitales y ponerlo al servicio del desarrollo económico».

«A partir de tal orden de prioridades la Argentina debe estar dispuesta a una negociación, tan larga como sea preciso, de su actual endeudamiento externo. La magnitud de esta última variable es en el presente incompatible tanto con las principales magnitudes de la economía argentina comparables  PBI, exportaciones, gasto público  como con la de la deuda social acumulada. La Argentina debe lograr una reprogramación de sus vencimientos con los organismos multilaterales y un acuerdo con los acreedores privados externos que implique quita, baja en las tasas y un extendido período de gracia. En todo caso, las negociaciones con el FMI y los tenedores de deuda argentina actualmente en default deben estar subordinadas al crecimiento con equidad y a la restauración del tejido social, requisitos para que los compromisos en materia de pagos por la deuda sean realistas y, por lo tanto, cumplibles». «Tal orden de prioridades fija los objetivos de la posición negociadora argentina y, por esto mismo, los límites de los compromisos que el país puede asumir frente al FMI» finalizan afirmando. *

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