Lavagna: EEUU se aviene a discutir temas regionales con el Mercosur
De acuerdo a lo anunciado por el jerarca argentino, que ayer habló en Montevideo invitado por la Asociación de Dirigentes de Marketing, ADM, se constatan progresos en las negociaciones por el ALCA. Lavagna está recién llegado de Montreal donde se preparó la próxima reunión de la Organización Mundial de Comercio, OMC, y tuvo oportunidad de conversar privadamente con Robert Zoellick, el negociador norteamericano.
«En las negociaciones con el ALCA hay progresos ya que se pasó (por parte de EEUU) de la concepción de llevar adelante una negociación única a que hay tres planos diferentes, ya que hay temas que se resuelven en la OMC (en alusión a los subsidios agrícolas), otros son de carácter continental y otros de carácter regional, y se discutirán entre el Mercosur y los Estados Unidos». El anuncio significa un importante éxito para los negociadores argentinos y brasileños que han planteado este marco desde un primer momento.
En su alocución que fue moderada por la periodista Sonia Breccia y su colega Carlos Pauletti, Lavagna se centró en el Mercosur al que definió como un acuerdo que debe llevar adelante una economía abierta y sostuvo que para él «el Mercosur es siempre parte de la solución y nunca de los problemas».
Convencido partidario de este acuerdo regional sostuvo que «tiene que tener raíces muy profundas para haber resistido políticas distintas y hasta antagónicas entre sus miembros. A pesar de eso sigue vivo, se ha expandido pero no existe ningún empresario que pueda planificar el futuro de su empresa sin tener en cuenta el Mercosur, ya que no sólo amplía nuestros mercados sino también nos proporciona un fenomenal poder de negociación que ninguno de nosotros, ni Brasil, tendría por sí mismo».
Salimos solos
En relación a su país, Lavagna, conductor económico de la salida argentina, sostuvo que «de esta crisis hemos salido solos y pagando» al explicar que se ha logrado reducir en 5 mil millones de dólares la deuda, aunque reconoció que el 45% del total de la deuda de su país se encuentra en default. Sostuvo que entre las lecciones aprendidas se cuenta que no hay que creer en las burbujas financieras, que no hay sustentabilidad de programas económicos que se base en el endeudamiento permanente y que el equilibrio fiscal es «inescapable». Su fórmula bastante diferente a la utilizada por el actual equipo económico del doctor Batlle fue explicada de una forma muy neutra, con la clara intención de no molestar a quienes van por otro camino. Asimismo criticó a sus predecesores sin nombrarlos. En alusión a la convertibilidad afirmó: «Nuestro país no puede seguir caminos diferentes al resto del mundo en materia de política económica sin pagar un alto precio».
Al tiempo de afirmar que una de las metas de la actual administración argentina es bajar los índices de pobreza e indigencia, explicó que «no existen políticas de goteo hacia los sectores menos favorecidos, lo que se deben instrumentar son políticas económicas consistentes y políticas sociales que a esos sectores que recibirán parte de la riqueza generada». Paralelamente se deben realizar reformas estructurales, «ha llegado el momento» sostuvo y, «no tomar más deuda que hoy es insostenible. Nosotros actualmente lo único que pedimos es tiempo para pagar, porque si continuamos con la actual tasa de crecimiento, en 15 años duplicamos la generación de riqueza».
Las reformas estructurales, sobre las que ahondó, «algunas son a pedido del FMI y otras contra su opinión. Pero además hay muchas cosas que se han hecho y se hacen en contra de la opinión del Fondo, como la liberación completa de los depósitos, y ahí la realidad nos dio la razón, ya que no hubo disminución sino aumento en los depósitos». Otro tema ha sido y es el proceso de reunificación monetaria, ya que «llegamos a tener 14 monedas en el país. Ahora estamos en un proceso de unificación y esperamos en tres meses más finalizar reabsorbiendo todas las monedas».
Los logros
Lavagna esbozó someramente los principales logros de su gestión, estimando que el crecimiento rondará el 5%, «lo cual significa un cambio profundo para una situación de recesión de más de 4 años con una caída del PBI del 20%». La inflación prevista es entre 6% y 8% y recordó que en abril de 2002 era de 19%.
Al mismo tiempo recordó que ha habido una importante reducción de los niveles de indigencia y pobreza. Sostuvo que la clave de este éxito estuvo en una política fiscal muy dura y en una política monetaria que se concentró en recrear la confianza en el sistema financiero, «para ello se evitó tomar medidas compulsivas, se programó una liberalización progresiva de los depósitos que hoy es completa. Pero además se llevó adelante una política de ajustes graduales de salarios en forma paralela al crecimiento de la economía. *
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