Atraso en el pago de cuotas es de 69% en préstamos para autos y 20% en destinados a vivienda

Morosidad en los créditos bancarios llega a más de U$S 426 millones

En el informe están comprendidos todos los bancos a excepción del Nuevo Banco Comercial (NBC) y los bancos estatales (BROU y BHU).

Se destaca que se observa en el primer semestre del año un incremento en los depósitos aunque únicamente por parte de los residentes y para Barrán «aún no se puede definir si en el futuro el sistema financiero funcionará básicamente con depósitos de residentes».

Si así se plasmara en la realidad significaría que Uruguay dejó de ser la plaza financiera que era antaño, donde mayormente los depósitos eran de no residentes.

Durante el primer semestre se observó que la volatilidad de las colocaciones de no residentes era superior a la de los residentes. Debido a esto y a que las colocaciones hoy día son a corto plazo (por ejemplo cuentas a la vista) el BCU modificó la normativa y ahora los bancos deben de aumentar su cobertura cuando reciben un depósito de un no residente.

Esto significa que los bancos deben de tener mayor liquidez, ya que la misma asegura que se pagarán los depósitos sin dificultades en caso de una corrida bancaria.

Actualmente la disponibilidad en liquidez de los bancos muestra que hay unos U$S 2.100 millones que son efectivo o se pueden hacer efectivo en el momento. Esto, si bien da pérdidas a las instituciones porque no colocan el dinero que le depositan, lleva a la tranquilidad en caso de que se produzcan retiros masivos.

Al comentar Barrán el incremento de colocaciones en cuentas a la vista (como caja de ahorro) señaló que la confianza en el sistema financiero se recupera pero hay «elementos», que llevan a colocar los depósitos a corto plazo.

Esos «elementos», que no fueron descriptos por el funcionario del BCU, se estima que son, la aún frágil situación económica local y las elecciones nacionales del año próximo.

 

Riesgo y crédito

«Los bancos son instituciones que incurren en riesgos» sentenció en parte de su exposición Barrán. Y esto parece quedar reflejado en el capítulo destinado a la morosidad.

De dicho capítulo se destaca que el sistema financiero se está retirando del mercado destinado a los préstamos al consumo, el cual fuera su principal fuente de colocación en la década de los 90.

El crédito se restringió fuertemente desde la crisis bancaria y la devaluación del año pasado.

Al 30 de junio de 2001 se situaba en U$S 3.050 millones y para igual fecha de 2003 era de U$S 1.287 millones.

La morosidad (atrasos de 60 días) se ha disparado y sobre el total de los créditos concedidos se sitúa en un 25%, con un aumento de las previsiones de créditos vencidos.

Las previsiones se denominan a la resolución que debe tomar un banco frente a un crédito que no se paga por 60 días. En este caso lo puede «previsionar» como incobrable.

El hacer esto afecta su cartera y consecuentemente su patrimonio. Cuantos más créditos se pasen a previsibilidad, más dinero propio debe de poner el banco.

Es por eso que el BCU está siendo muy estricto en las condiciones que se dan para que un crédito con atraso se salve de pasar como incobrable.

Si existe una garantía (un bien inmueble) se toma en cuenta, por ejemplo, el tiempo que se demorará en la ejecución de la misma si no se llega a un acuerdo de refinanciación. Si el tiempo es excesivo se debe pasar como incobrable.

Es por esto que los bancos se oponían totalmente a una ley que suspendiera las ejecuciones.

De haberse votado en el Parlamento la citada ley, los bancos deberían haber pasado la casi totalidad de los créditos vencidos a ítem previsión, o sea incobrable. Esto significaría que en algunos casos las casas matrices de los bancos deberían haber aportado importantes sumas para que las instituciones mantuvieran un patrimonio positivo.

En caso de que un crédito sea pasado como incobrable y después se cobra, se computa como ingresos extraordinarios en los balances.

 

Los incobrables

Analizando algunos sectores en concreto se destaca que la morosidad en los créditos concedidos a familias se ubica a junio de 2003, en 36%, habiéndose previsionado como incobrable el 52% (más de 60 días de morosidad).

Dentro de este sector se observa una altísima morosidad (69%) en los créditos concedidos para la compra de autos, con un 88% pasado a incobrable.

Diferente es la situación con los créditos para vivienda. El 20% están en morosidad y el 18% está pasado como incobrable.

Se entiende que cuando escasea el dinero lo primero que se deja de pagar es el auto y lo último la vivienda.

En el caso de los automóviles, con un 88% del crédito vencido como incobrable, tan alto porcentaje es consecuencia de que se considera un crédito difícil de cobrar y los bancos siempre buscan refinanciar antes que rematar, ya que en vehículos subastados no se obtiene ni la mitad del monto del préstamo.

Diferente es en el caso la vivienda. La previsión sobre créditos vencidos es baja, porque la garantía es la propia vivienda u otra.

En al industria manufacturera, los créditos vencidos llegan al 14% pasando a previsión el 71%, mientras que en el comercio los créditos vencidos son del 20%.

La alta previsión en industria manufacturera se debe a que en la mayoría de los casos son atrasos que superan más de un año e inclusive muchas empresas deudoras cerraron.

 

El Estado deudor

También debemos destacar que hasta se duda de cobrarle al Estado.

Las nuevas normas del BCU obligan a los bancos a pasar los créditos vencidos concedidos al Estado como «previsiones».

Del total de los créditos concedidos en el semestre por la banca privada, el 4% fueron para el sector público. De esa cifra el 9% está pasado como moroso y de ese total el 71% como incobrable.

Existen algunas normas que facilitan a los bancos el manejo de los créditos vencidos.

Se extendió hasta el 31 de diciembre la admisión de registrar a los créditos reestructurados como vigentes y no vencidos. Se puede calificar a deudores con resultado negativo (o sea mal pagador) como categoría 2 (buen pagador), ya que se entiende en algunos casos los atrasos corresponden a falta de liquidez, ya que tenían depósitos en los bancos en liquidación.

También se puede registrar créditos reestructurados con quitas como créditos vigentes. *

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