La muerte del Sucre

Un sociólogo venezolano había advertido en marzo de 1999 sobre la “segunda muerte de Sucre”, una alusión al mariscal que combatió junto a Simón Bolívar por la independencia de varios países americanos y al deterioro de la moneda ecuatoriana, que en realidad vivió 116 años.

El venezolano Sebastián Cordeiro incluso escribió en 1999 un libro que tituló “La segunda muerte de Sucre”, y tras calificar a la moneda ecuatoriana como “mahuadito” recibió la “cordial” invitación de las autoridades para abandonar el país por “haber ofendido” al presidente, Jamil Mahuad. Lo que quería Cordeiro era reflejar que el sucre se había aguado, es decir que ya no tenía valor después de la primera gran devaluación en marzo de 1999, que derivó además en un nefasto feriado bancario y en el congelamiento del dinero de los ahorristas.

Con la dolarización anunciada por Mahuad y aprobada a regañadientes por el directorio del Banco Central, el sucre, que rigió desde 1884, desaparece inevitablemente como medio de pago.

La medida, según especialistas, pone fin al problema de la devaluación, pero alienta procesos de especulación con los precios porque la economía tendrá que ajustarse a la medida del dólar.

Antes que el modelo entre en vigencia, algunos comerciantes ya ajustaron los precios a los 25.000 sucres por dólar propuesto por el presidente.

En los mercados populares las vendedoras ya comenzaron a adaptarse a la nueva moneda, aunque sólo reciben sucres porque el proceso para reemplazarlos por dólares tardará entre dos y seis meses.

Algunos se preguntaron qué pasará con los billetes que saldrán de circulación. Unos piensan que los coleccionistas tendrán un buen material, mientras otros creen que debe reciclarse para ser utilizado como simple papel, porque en menos de un año el sucre justamente se convirtió en eso.

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