Uruguay reprogramará más de U$S 4.711 millones de su deuda
El canje de bonos fue considerado exitoso por el gobierno. En la pasada jornada se cerró a nivel internacional la presentación al canje de deuda habiéndose logrado adhesiones que superaron el 90%.
Si bien sobre las primeras horas de la mañana existía preocupación por la lenta llegada de las adhesiones, anoche el ministro Alejandro Atchugarry, realizó una declaración en la que afirmó que se había alcanzado el 90% de adhesiones, lo que posibilitaba el canje de deuda.
Acompañado de jerarcas de gobierno, Atchugarry agradeció especialmente a los tenedores locales de bonos, quienes adhirieron en un 98%.
En el exterior, la adhesión llegó a un 85%, por lo que en el monto global, la reestructura será para el 90% (U$S 4.711 millones) en un total de U$S 5.235 millones.
Se aclaró que el BCU comunicará que por diversas razones se otorgarán cinco días más para adherirse. Por otra parte, voceros del gobierno destacaron que inclusive se presentaron al canje los tenedores del 50% de los Bonos Brady, que por diversas garantías tenían igualmente el cobro asegurado aunque no ingresaran al canje de deuda.
El ministro de Economía, dijo que con el canje se abrirá «una nueva oportunidad para el país» y reafirmó a los tenedores de bonos el «más profundo reconocimiento en nombre de todos los uruguayos».
El proceso
Sobre el miércoles de noche faltaban U$S 500 millones para sobrepasar el 90% que el gobierno se había autoimpuesto para proceder al canje.
El alivio llegó en horas de la madrugada cuando desde Tokyo se anunciaba que los inversores japoneses se adherían en casi su totalidad (98%) al canje.
Esto significaba que se sumaban U$S 250 millones más, por lo que a primera hora de esta mañana se estaba llegando a la cifra que se pretendía.
Los bonos emitidos por Uruguay en Japón (denominados Samurai) eran en yenes y sumaban 30 mil millones de la moneda japonesa.
Uruguay llegó en el año 2001 al mercado japonés, en medio de fuertes necesidades económicas para cubrir un déficit fiscal que era cada vez más creciente.
Los bonos tenían un vencimiento en 2006 y ahora se extienden hasta el año 2011.
Al encuentro de ayer, llevado a cabo en Tokyo fueron tenedores de bonos o representantes de éstos que sumaban 24 mil millones de yenes.
Reclamos nipones
En la reunión realizada en Tokyo estaban presentes Andrés Pieroni (director del Banco Central) y Carlos Sténeri (representante de Uruguay en Washington ante organismos financieros).
Ambos debieron soportar algunos reclamos (bastante subidos de tono) por parte de inversores japoneses entrados en edad, quienes le espetaron en la cara a Sténeri y Pieroni, que no llegarían con vida a disfrutar el dinero que le habían prestado a nuestro país.
El único consuelo para los inversores nipones es que si bien se extienden los plazos de pago (5 años más), por lo menos no se ingresará en un incumplimiento como lo hizo Argentina, quien no pagó a los japoneses el dinero que le habían prestado.
Chilenos aceptaron
Otros que tampoco salieron muy conformes fueron los chilenos.
Las administradoras de fondos de pensión (AFP) que compraron bonos emitidos por Uruguay aceptaron aunque a regañadientes la propuesta de canje.
En un encuentro realizado recientemente en Santiago de Chile, las administradoras aceptaron canjear sus papeles, los que suman U$S 97 millones.
El diario La Tercera de Chile señaló en un artículo que la solución planteada a las administradoras fue clara: o renegocian o no cobran.
Según el diario la alternativa planteada era «perderlo todo o recuperar lo invertido, pero a un mayor plazo».
Las AFP chilenas tienen afiliados 6 millones de trabajadores, manejando un fondo de U$S 37 mil millones, de los que U$S 4 mil millones están invertidos en el Interior.
En Uruguay
A nivel local el cierre para presentarse al canje finalizó el miércoles.
La adhesión fue entre 92% y 93%. La mayoría del canje se realizó a través de los corredores de Bolsa que presentaron papeles por U$S 700 millones. Otros particulares lo hicieron directamente en el BCU sumando más de U$S 250 millones.
A nivel estatal, varias dependencias tenían deuda emitida por el Estado.
Antel sumó al canje U$S 6 millones, Ancap U$S 1,5 millones, OSE U$S 1,4 millones, el Banco de Seguros U$S 172 millones, el BROU U$S 73 millones, y el Ministerio de Economía y el BCU U$S 200 millones.
En el exterior
En el exterior, el tema del canje de deuda de Uruguay estuvo opacado ayer por la renuncia de Menem a su candidatura a la presidencia.
En Wall Street donde se seguía la experiencia de canje de deuda con atención, las miradas se dirigieron hacia Argentina, tras los insistentes rumores que comenzaron el martes.
Esto llevó a que la situación uruguaya pasara desapercibida.
No obstante se aclaró que la decisión sobre si se presentarían ciertos grupos de inversores al canje o no, ya se había decidido el pasado fin de semana.
De ahora en más lo que se espera, el próximo lunes, es el anuncio oficial sobre el éxito del canje y que se proceda a cambiar los papeles viejos por los nuevos.
Según la carta que había sido presentada a los inversionistas, el canje se realizaba de manera automática si se presentaban un 90% de adhesiones.
Si hubiera oscilado entre 80% a 90%, sería el gobierno quien debía decidir si procedía o no al canje y en caso de que hubiera sido inferior al 80% directamente no se realizaba, lo que llevaba a que Uruguay fuera declarado en «default», ya que no hay suficientes fondos para pagar los vencimientos de deuda en los próximos meses.
Con el canje se alivian notablemente los desembolsos que se deben efectuar, principalmente en cuanto a amortizaciones y cancelaciones.
Los intereses corren por cuenta del gobierno central, por lo tanto salen del presupuesto nacional. Esto lleva a que las finanzas públicas se deban manejar con extremo cuidado, debiéndose lograr un superávit fiscal primario (resultado del presupuesto antes del pago de intereses de deuda), que se ubique en el entorno del 4%.
Esta cifra será difícil de conseguir si no se logra un fuerte control en el gasto estatal.
El riesgo país quedó fijo en 1.770 puntos básicos y no se realizan más cálculos del indicador hasta que no se dé a conocer el resultado del canje de la deuda.
República AFAP, que lleva adelante las mediciones del nivel de riesgo país, indicó que los cálculos fueron suspendidos momentáneamente.
Se espera que se retomen cuando comiencen a circular los nuevos papeles, ya que aquellos que no ingresen en el canje serán declarados en default.
Es de esperar que el riesgo país baje en el entorno de los 1.500 puntos básicos y siga cayendo. *
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