Respuesta del exterior por canje es lenta
El nivel de aceptación de la propuesta de canje de bonos por parte de los tenedores locales ha dejado muy satisfecho al gobierno ya que supera ampliamente el 90 por ciento, señalaron voceros del Ministerio de Economía a LA REPUBLICA. En ese sentido «hay satisfacción», reconocieron, pero al mismo tiempo aceptaron que la respuesta de los tenedores de bonos del extranjero «viene más lenta de lo previsto, lo cual preocupa un poco», aunque al mismo tiempo aclararon que el plazo expira en la presente jornada por lo que aún hay tiempo para que se reciban más respuestas.
También se informó que no se está considerando por parte de las autoridades monetarias del país el anunciar algún tipo de prórroga para el plazo.
Asimismo se indicó que aproximadamente a las cuatro de la mañana de hoy está previsto que comience la asamblea de tenedores de bonos Samurai en Japón donde está presente A.Pieroni director del Banco Central.
Descartan nuevo canje
El presidente del Banco Central del Uruguay fue consultado sobre las medidas que adoptará el país a futuro con respecto a la deuda, en el entendido de que el canje no soluciona el problema de fondo del país que es que no tiene dinero para pagarla.
En su respuesta al diario La Nación de Buenos Aires, el economista explicó que «la solvencia de la deuda depende de dos factores. Uno es el aumento del resultado primario del sector público necesario para estabilizar y reducir gradualmente el peso de la deuda. El segundo es la mejora en el ambiente macroeconómico del país, que se traducirá en una cierta reversión de la devaluación en términos reales que sufrió Uruguay en 2002.
Esta elevó sustancialmente el peso de la deuda sobre el producto, al estar en su casi totalidad denominada en dólares. Nuestra estimación es que, dado su nivel de infraestructura, recursos humanos y organización social, Uruguay no es un país de US$ 3.000 de ingreso per cápita anual, sino más próximo al entorno de los US$ 5.000, sin pretender llegar a los US$ 7.000 de antes.
Sólo este segundo efecto, debería llevar el ratio de deuda/producto del 100 al 75% en los próximos años; el esfuerzo fiscal previsto hará el resto del trabajo para llegar al 50% a fines de esta década. Y el apoyo de los organismos multilaterales permitirá fluidez financiera para pagar la deuda nueva, sin acudir a otras reestructuraciones. *
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