Haciendo trampa al solitario
El sistema cambiario que adoptó nuestro país a partir del 20 de junio de 2002 es el conocido como sistema de libre flotación, es decir que el precio del peso se determina en un mercado libre a través de la acción de la oferta y la demanda.
En realidad, tiene muy poco de libre flotación ya que el Banco Central del Uruguay interviene continuamente para evitar que la moneda nacional se aprecie. Para ello se vale de diferentes mecanismos como la compra de moneda en el mercado o las licitaciones de Letras de Tesorería. Ello le ha permitido poder cumplir con los acuerdos con el FMI en cuanto a una devaluación mensual que se sitúa en el entorno del dos por ciento
Lo que en estos momentos se está estudiando para instaurar en Argentina y Brasil es el sistema de banda de flotación por el cual se permite una cierta fluctuación del tipo de cambio, pero siempre controlada y digitada e incluso preanunciada por el Estado con anterioridad. Un sistema que no es ajeno a nuestra realidad ya que nuestro país lo usó de una forma tan rígida que cuando los dos principales compradores de nuestra producción devaluaron, continuó ajustado al sistema con el resultado consabido.
En el resto del Mercosur, según informa la agencia AFP, en Argentina el precio del dólar es libre (pero el Banco Central compra y vende activamente en el mercado en lo que podría considerarse una flotación sucia de muy bajo perfil).
Desde comienzos de 2003 el peso registró una apreciación de 17% respecto de la moneda estadounidense.
En Brasil se funciona con un sistema cambiario de flotación libre, es decir el valor de la moneda es el fruto de la oferta y la demanda.
En lo que va del año el real se ha valorizado frente al dólar 13,4%. Mientras que en Paraguay rige un sistema de flotación sucia es decir predeterminada.
La devaluación alcanzó a 46% en lo que va del año. *
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