Las declaraciones de Batlle apostando a Menem complicaron aún más la situación

La política energética en  un difícil dilema con Ancap

La política energética que ha llevado adelante la administración Batlle ha empujado a Ancap a una situación límite en la que debe definir mañana si compra o no la planta petroquímica de Campana, en Argentina.

La planta formaba parte del paquete inicial de compra de Sol Petróleo cuando los negocios comenzaron a complicarse en Argentina y Ancap comenzó a darse cuenta de que sus socios no eran confiables. Se decide entonces fundar Petrolera del Cono Sur que se queda con la cadena de distribución, mientras que los socios argentinos se quedan con la mayoría accionaria de la planta petroquímica.

Ancap impone, a su vez, que la gestión de ésta quede a su cargo pero no puede evitar quedar como solidaria en el endeudamiento de Sol Petróleo, con una importante deuda con el fisco argentino. Ello implica que si la empresa da quiebra es Ancap quien debe salir a responder.

La planta petroquímica, a partir del momento en que Ancap comienza a gerenciarla ha dado ganancia, vendiendo sus productos (derivados del petróleo) en Argentina, el Mercosur y Europa.

Por otra parte, en el acuerdo alcanzado se estipuló que Ancap tenía la opción de compra de la planta cotizada en US$ 5 millones, una cifra que para la rama petroquímica es menor. Esta opción venció el 31 de diciembre pasado pero Ancap no decidió nada la respecto. Ante esta indefinición, los socios argentinos decidieron cobrar al ente US$ 11.000 diarios para mantener vigente el derecho a la opción, lo cual ha significado hasta el momento una erogación extra a la empresa uruguaya de casi un millón de dólares.

En este ínterin, el Directorio de Ancap decidió hacer uso del derecho a compra pero condicionó la misma a que el Estado argentino le eximiera de una deuda con el fisco por US$ 35 millones. Los dos procuradores generales de la Nación que se sucedieron en el tiempo durante este período, entendieron que Ancap tenía la razón de su lado, por lo que su Directorio esperaba la firma del ministro de Economía, Roberto Lavagna, hecho que nunca se produjo.

Se estima que luego de haber dicho que «los argentinos son una manga de ladrones», hace ya un tiempo, y que esperaba que ganara Menen, en estos días, la administración Duhalde le está cobrando al presidente Batlle sus salidas de tono. Por otro lado, fuentes advirtieron: «Lavagna es un mercosuriano de la primera época y no ve con buenos ojos al presidente Batlle, que ha boicoteado sistemáticamente al acuerdo de Asunción».

¡Qué decisión!

El lunes, el Directorio del Partido Nacional se pronuncia sobre el tema (es probable que sea negativo su voto ya que acompañó la moción del pasaje a la Justicia de los negocios en la Argentina) y por la tarde el Directorio de Ancap debe decidirse entre comprar o no comprar y mantener la misma situación.

Para comprar se debe invertir US$ 5 millones, hay que estar muy convencido que es lo correcto para hacerlo. Hasta ahora, «el gobierno no ha mantenido una política coherente en la materia» advirtieron las fuentes.

Si no se compra, es muy probable que la petroquímica a corto plazo de quiebra y entonces Ancap deberá responder. Mantener la actual situación está descartado por su costo.

Consultada la Federación de Funcionarios de Ancap sobre la situación creada, se señaló que «no se debe regalar ni malvender lo que Ancap ya ha invertido en Argentina, que es mucho. Advirtió asimismo Germán Riet, el secretario general que, «se debe contar con una estrategia empresarial clara que hoy no vemos que exista y con estudios serios de rentabilidad».

El gremialista advirtió que «se deben separar los temas, uno es la concepción estratégica de lograr mercados de exportación para obtener mayor escala de producción, bajar costos y lograr mejor calidad, otra cosa es cómo se complementó la estrategia». Al respecto recordó que el presidente Batlle desechó un acuerdo primario alcanzado con Pdvsa por el cual se encargaban de comercializar la producción de La Teja hacia el exterior, «al estilo de lo que arregló hace poco Conaprole con una empresa irlandesa». Finalmente no se debe olvidar «cómo se concretaron estos negocios» y «cómo se gestionaron estos negocios, qué control tuvo Ancap del gerenciamiento de los negocios en Argentina».

«Todo esto es fruto de la inexistencia de una política de Estado en materia de energía. Batlle ha cambiado no menos de cinco veces de postura en este tema. Recuerdo que ratificó a Ache y su política y luego debió dar marcha atrás, más tarde las idas y venidas con la refinería y actualmente con el gas natural», puntualizó Riet, quien agregó: «Y no menos importante en esto es el error de Batlle de haberse negado a que el 50% de los accionistas de Ancap estuviera representado en el Directorio como se le propuso aun por parte de figuras de su partido».

Finalizó señalando que «no se puede poner en juego el dinero público si no se hace un fuerte y adecuado control de la gestión, tanto en Uruguay como en el extranjero, y que se atienda a los organismos de contralor que ya existen porque recién ahora, cuatro años después, el Parlamento actúa sobre problemas que se iniciaron en el 98″. *

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