El consumo interno cayó un 50%

Difícil panorama para la industria de la carne

A la clausura por parte de la Dirección General Impositiva (DGI) de una planta en Canelones y otra en Lavalleja por una cuantiosa defraudación fiscal -práctica antigua en el sector-, hay que agregarle dificultades en el momento de conseguir mercados externos que haga olvidar al recesivo mercado interno.

A pesar de un importante sobrestock de ganado, el consumo interno bajó más del 50%.

Recientemente fueron clausuradas dos plantas frigoríficas, una en Canelones y otra en Lavalleja, dejando a unos 600 obreros sin trabajo durante al menos 90 días. Al ser consultado por LA REPUBLICA Luis Centurión, representante de la Federación Obrera de la Industria de la Carne, aseguró que «vemos con preocupación lo que pasa con ellos», entendiéndose que la mayoría deberá acogerse al seguro de paro, mientras que a otros se les extenderá una prórroga.

Para el dirigente «la actitud de algunas empresas hace que los funcionarios en ocasiones queden sin cobertura», asegurando que en «el mercado interno las prácticas de evasión son por demás comunes», recordando el viejo axioma de que «el que no evade no puede hacer abasto interno».

Para Centurión el mercado interno adolece también de una notoria falta de transparencia. A las condiciones de llegada de la carne a las carnicerías, «muchas veces sin el frío necesario», con el consiguiente riesgo sanitario, hay que agregar la duda «sobre la calidad de los animales que se faenan para el consumo nacional». Se recordará que durante el tiempo en que no se pudo exportar debido a la aftosa, la calidad de la carne ofrecida a nuestro público era de primer nivel. En lo que tiene que ver con los precios, Luis Centurión destaca que los mismos «no coinciden con la realidad del mercado». Como ejemplo informó que por un kilo de pulpa se paga unos dos dólares en nuestro mercado, casi lo mismo que ese mismo producto puesto en un puerto del exterior, con el complejo y caro proceso de exportación.

En lo que tiene que ver con los mercados, el vocero de la Federación Obrera de la Industria de la Carne reconoce que la situación no es alentadora. «A la situación creada por Canadá, en el sentido de bajar drásticamente su volumen de compra, se suma el hecho de que las cuadrillas provenientes de Israel volverán a su país durante 4 o 6 semanas por motivos religiosos», reconoce Luis Centurión. Eso ha llevado a buscar antiguos mercados como el egipcio o el argelino, con el agregado de que las tasas de embarque y el transporte es mucho mayor por la guerra en la zona del Golfo.

Por su parte, Chile podría comprarle carne a nuestro país, pero a menor precio que a Argentina, debido al nivel de sus relaciones comerciales y la calidad de la carne de nuestros vecinos.

Por otro lado, tras las 100 reses de contrabando desde Brasil incautadas se establece claramente que el ganado es más barato en ese lado de la frontera, acrecentando además la posibilidad de que pueda entrar nuevamente la aftosa. Otro de los elementos que comienzan a impacientar a la industria frigorífica es el «alarmante sobrestock» de ganado que presenta el país. Centurión afirma que nuestro país «debe faenar 2 millones de cabezas de ganado, fundamentalmente por crecer el número de pariciones, además de existir 400.000 cabezas que debieron ser faenadas en el año 2001. Se da la situación de que exportando más, se faenó menos, a lo que se suma la disminución del 50% del consumo interno», crisis recesiva mediante.

Toda esa problemática no ha sido posible planearla en el MGAP, «porque el ministro Gonzalo González se niega a recibirnos», dice Centurión. Asimismo se intenta el planteo en el Ministerio de Industria y a nivel parlamentario para advertir sobre un panorama que dista de ser el más favorable a corto plazo. *

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