Las discrepancias se centran en metas fiscales, salida de los bancos y deuda externa para 2003

No hubo acuerdo con el FMI y seguirán negociando en EEUU

A pesar de que revisaron toda la información que entendieron necesario analizar, los funcionarios del FMI no quedaron convencidos de que las cuentas le cierren bien al gobierno a fines de este año. En las últimas reuniones que se mantuvieron ayer en el Banco Central del Uruguay, una en la mañana y otra en la tarde por más de dos horas, no hubo acuerdo y la misión fondomonetarista dio por finalizado su periplo. Se acordó que las negociaciones continuarán posiblemente la semana entrante, pero en Washington.

Este desacuerdo de fondo ya había sido tenido en cuenta por el gobierno y por ello el presidente Batlle, como informó LA REPUBLICA, recurrió al gobierno de Estados Unidos para intentar destrabar la situación, tal como ocurriera meses atrás en plena crisis bancaria.

Los técnicos del FMI revisaron al detalle los números de 2002 y, salvo pequeños detalles de índole fiscal, no surgieron objeciones. Otra cosa fue cuando se entró en el detalle del programa para 2003, reconoció anoche el presidente del Banco Central del Uruguay, Julio de Brun.

De Brun dijo anoche a LA REPUBLICA: «Las diferencias se concentran en el 2003, en qué medida podemos alcanzar la meta fiscal y si con la situación de la economía se pueden alcanzar los niveles de recaudación previstos». El presidente del BCU indicó también que el FMI «hizo sugerencias sobre los bancos» y descartó que hubiera algún tipo de comunicado. Reconocía así de hecho que las negociaciones están empantanadas.

De los estudios y previsiones realizados por los técnicos no quedó claro que el país pueda alcanzar la meta de reducir el défici fiscal al 1,5 del PBI, entendiendo que el mismo será superior con las consecuencias que ello conlleva. Tampoco coincidieron con el gobierno en la salida que se eligió para superar la crisis financiera. No entienden que sea viable la creación del nuevo banco, en concordancia con lo que plantearon desde un principio.

Finalmente, del estudio de las perspectivas del país concluyen que no le será posible afrontar los desembolsos de deuda externa que se deben realizar a lo largo de este año. Los técnicos no entienden suficiente la argumentación del gobierno sobre el incremento de activos del BCU, la emisión de deuda pública en el mercado local por un monto de 200 millones de dóalres y los créditos por 650 millones de dólares que se recibirán del BID y el BM como fuentes de financiamiento.

Estos tres puntos conforman el eje del desacuerdo y por ahora el país no recibirá los 485 millones de dóalres que se debieron enviar en 2002 ni obtendrá financiamiento para el pago de los casi 2.500 millones de dólarés que se deben abonar este año. *

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