Los grandes debates del momento actual
Y en ese sentido queremos poner en el debate público una vez más lo que, consideramos, deben ser los ejes de un modelo alternativo.
1) Una nueva forma de distribuir la riqueza.
Durante la dictadura se generó y durante la democracia se consolidó un modelo de redistribución regresiva de la riqueza en la que los trabajadores perdimos una parte sustantiva de la riqueza que creamos. Basta recordar que durante la dictadura se transfirieron ocho mil millones de dólares del trabajo al capital, que en la democracia apenas se volvió al salario de 1982 y que durante esta crisis mientras el ingreso nacional cayó 20%, el de los trabajadores ya llega casi al 40%.
No hay modelo de desarrollo si la mayoría del país (los asalariados y jubilados aportan el ingreso principal a la tres cuarta parte de los hogares uruguayos) no cuenta con un ingreso adecuado. Por ello a la hora de definir el modelo de desarrollo, el tema salarial (porque las jubilaciones por imperio constitucional crecen con los salarios) es el tema número 1 de la política económica.
Y para tener una política salarial progresista hay que actuar sobre tres niveles de instrumentos:
* La política de salarios mínimos que fija las bases sobre la cual se construye toda la pirámide salarial y al mismo tiempo define los montos de los beneficios sociales complementarios de las familias trabajadoras.
* La política tributaria que define cuál es el ingreso líquido que le queda a los trabajadores después de pagar impuestos.
* La política de gasto público que define la cantidad y calidad de servicios que se brindan a los trabajadores (educación, salud, etc.) de manera gratuita y por ende forman parte de su ingreso real.
* La política salarial misma tanto en el sector público como privado, que define cómo a medida que crece el ingreso nacional, crece al mismo tiempo el nivel promedio de salarios.
Respecto al salario mínimo, está claro que debe partirse de un aumento sustantivo de arranque (medida de emergencia) y luego un incremento proporcional al aumento del ingreso nacional (medida permanente)
Respecto a la política tributaria, debe eliminarse el impuesto a los sueldos (medida de emergencia) y simultáneamente crearse un Impuesto a la renta de las Personas Físicas (medida permanente) tal como lo hemos planteado en el programa de la central sindical desde el sexto congreso de 1996. Dicho impuesto debe incluir al mismo tiempo una alícuota para el financiamiento de la salud y su recaudación debe permitir una baja del IVA a 16% la tasa básica y 8% la tasa mínima.
Respecto a las políticas sociales, al mismo tiempo que deben reformularse en su contenido (tal como está planteado en el programa del PIT-CNT y que hemos desarrollado en sendas notas en LA REPUBLICA en el año 2001) debe aumentarse su dotación presupuestal en una suma que abarque un 10% del PBI para salud, educación, vivienda y minoridad.
Finalmente respecto a la política salarial en sí misma, debe partirse igualmente de una adecuación salarial inmediata por partida fija (medida de emergencia) que recupere el poder de compra perdido y reduzca las diferencias entre niveles salariales privilegiando los salarios más sumergidos y luego debe irse a un sistema de adecuación salarial periódica por aumento del ingreso nacional en el caso de los públicos y por nivel de actividad (o productividad u otras formas de medición) en el caso de los privados. (medida permanente).
2) El empleo: Prioridad central.
Las medidas planteadas en materia de redistribución de la riqueza planteadas en el punto anterior deben ir acompañadas de un Programa de Fortalecimiento del Empleo que incluya políticas activas de creación de empleo y políticas activas de mejora en la calidad, estabilidad y derechos laborales de los empleos actuales.
Para el tema de la creación de empleos los dos ejes centrales son los siguientes:
* Políticas fiscales y financieras en las que tanto las exoneraciones fiscales, como las tasas preferenciales de interés estén indisolublemente ligadas a la creación de nuevos empleos, a la calidad de esos empleos y a la existencia de mecanismos de negociación obrero – patronal en las empresas receptoras de los beneficios.
* Políticas de compras públicas en las que el Estado priorice a la hora de comprar bienes o contratar servicios las empresas con mayor dotación de personal por peso gastado en la contratación pública sea esta del gobierno central o de las intendencias municipales.
3) La política de subsidios a las empresas
Es clave en un proceso de desarrollar planificar no sólo la inversión pública sino igualmente la privada de acuerdo con el interés social colectivo.
En ese sentido la política de subsidios (ya sea indirectos como los fiscales o financieros de los que hablábamos más arriba o los directos en dinero) es un tema clave de un modelo de desarrollo.
En ese sentido la política de subsidios debe ir dirigida a empresas que cumplan los objetivos globales del modelo de desarrollo. En ese sentido proponemos que, a la hora de priorizar la dirección de los subsidios, se tomen en cuenta los siguientes criterios:
* la generación directa e indirecta de empleo en cantidad y calidad adecuadas (de lo que ya hablamos arriba)
* el ahorro de divisas, ya sea por aumento de su ingreso vía exportaciones o su ahorro por la sustitución de productos importados por nacionales.
* la desconcentración geográfica y el repoblamiento del medio rural a través de la instalación de plantas de bienes o proveedoras de servicios en el Interior del país.
* el mayor valor agregado nacional, desestimulando las exportaciones agropecuarias de materias primas o brutas.
En la articulación de estos criterios es vital dar prioridad a redes de pequeñas y medianas empresas nacionales, que conjuguen esfuerzos para producir, comprar o vender de manera cooperativa.
4) Algunas consideraciones
adicionales.
a) El papel del Estado.
Este es un debate central en la medida que el rol del Estado es clave en esta propuesta de desarrollo.
Es clave para articular los subsidios, para las política de crédito (BROU y un eventual Fondo de Reactivación económica como hemos propuesto desde el PIT CNT) para el otorgamiento de tarifas preferenciales a ciertas producciones (UTE, Ancap), para la comercialización externa (creando como ya hemos planteado varias veces una empresa pública de comercio exterior), para la ejecución de las políticas sociales, entre sus roles más relevantes.
Por todo ello el debate sobre Ancap es clave hoy y toda la reformulación del Estado aparece como el eje del modelo de desarrollo alternativo.
b) La democracia
No hay modelo alternativo sin más democracia. Y ello implica entre otras cosas:
* convocatoria como lo exige la Constitución al Consejo de Economía Nacional y los consejos municipales
* convocatoria a negociación colectiva en todas las empresas públicas y privadas.
* participación de trabajadores y usuarios en la conducción de los entes públicos.
* transparencia total en la información pública y en los negocios del Estado, incluido los contratos extrapresupuestales.
c) La deuda
Para poder modificar el rumbo de nuestro país, para poder emprender las transformaciones de fondo que un modelo de desarrollo requiere, es imprescindible desahogar al país y su gente de la asfixia que la deuda les ha impuesto.
Por ello debemos elabora
r por lado un Plan de Reprogramación de la deuda externa que posibilite destinar recursos a las medidas de emergencia planteadas y emprender las transformaciones de fondo que hemos planteado aquí. No hay salida al país justa e incluyente sin reprogramar la deuda externa.
Y al mismo tiempo hay que diseñar medidas de refinanciación de la deuda interna de empresas y hogares.
Pero sin caer en refinanciaciones generales que no tienen en cuenta el poder económico de los endeudados y el uso de los créditos obtenidos.
Por ello creemos en una refinanciación selectiva, caso a caso y sobre todo ligada, como lo hemos expresado más arriba, a los resultados futuros en materia de empleos creados o producciones realizadas.
Entonces, POLITICA SALARIAL, POLITICA TRIBUTARIA, POLITICAS SOCIALES, PLAN DE EMPLEO, POLITICA DE SUBSIDIOS, RENEGOCIACION DE LA DEUDA, esos son los debates clave para definir el futuro del país. *
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