Señalan a Uruguay como candidato a aplicar las ideas de Anne Krueger

La "dama de hierro" del FMI impulsa reprogramación de la deuda externa

Tal posibilidad es manejada como cierta en círculos económicos. Le Fort pertenece al grupo encabezado por Eduardo Aninat, tercero en importancia dentro del FMI, quien está alineado con Anne Krueger, considerada la nueva «dama de hierro» de la economía mundial.

Krueger (First Deputy Managing, director del FMI) es la segunda en importancia dentro del organismo e impulsa un sistema conocido como «Sovereign Debt Restrcucturing Mechanism o SDRM» que consiste en la creación de un tribunal internacional con competencia en crisis financieras que involucre a emisores soberanos. Este tribunal tendría a cargo zanjar las diferencias que surgieran entre emisores y acreedores cuando se reprograme deuda. De esta manera se crea un nuevo organismo con jurisdicción internacional y con capacidad para imponer sus criterios a los estados.

Krueger destaca que este tribunal tiene como ventaja centralizar pleitos legales y evita problemas de jurisdicción dentro de los estados; es de carácter universal, por lo cual es posible unificar criterios a la hora de dictar sentencia.

La propuesta es criticada dentro del FMI por algunos países (sobre todo los endeudados y que están en riesgo de no pagar) que señalan que se les quitaría más autonomía. También se considera que si se reprograma la deuda, en el caso de Uruguay, los inversores se podrían alejar aún más.

Este punto en particular no le preocupa al FMI. Es que la inversión en cartera o préstamos bancarios se han reducido, por lo cual se estima que una reestructura no alejará este tipo de inversores porque de hecho demorará más de una década su retorno.

Esta fue la principal fuente de financiamiento de estados como el uruguayo.

Existe una segunda propuesta (complementaria a la anterior) para reestructuración de deuda.

Se trata de incorporar a los bonos a emitirse cláusulas que establezcan que, por ejemplo, la reprogramación es posible si la acepta un 75 por ciento de los tenedores, y una cláusula especial donde se indica bajo qué circunstancias se inicia la reestructura. En este punto en especial hay que destacar que durante un plazo determinado los deudores no pagan y los acreedores se comprometen a no iniciar ningún tipo de juicio.

Ambas propuestas, la antes señalada y el tribunal que quiere crear Krueger, serán discutidas próximamente en una reunión del FMI.

Las iniciativas serán seguramente aprobadas, aunque países como Uruguay se oponen porque aumentarían los costos del crédito.

Tal como la paridad en Argentina y la dolarización en Ecuador, los críticos señalan que éste será otro «experimento» del FMI y que Uruguay es candidato a ser el primero en probarlo.

Su economía reducida y los comprometedores préstamos que recibió del FMI hacen que algunos funcionarios del Fondo consideren que el país le debe algunos favores al cuestionado organismo. *

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